Lunes, 21 Oct,2019
Judiciales / DIC 24 2018 / hace 9 meses

Robo a fincas en el Quindío, un mal que aleja a los turistas y crea zozobra

El coronel Luis Hernando Benavides Guancha, comandante de la Policía en el departamento, dijo que solo hay una denuncia formal, pero trabaja para combatir el flagelo. 

Robo a fincas en el Quindío, un mal que aleja a los turistas y crea zozobra

Coronel Luis Hernando Benavides Guancha, comandante de la Policía Quindío.

Aquella madrugada del pasado 6 de diciembre, un grupo de delincuentes irrumpió en varias parcelas turísticas de Montenegro para robar elementos de valor, pero el mayor daño lo perpetraron en una finca de la vereda Cantores, donde 17 turistas que llegaron con la intención de relajarse y disfrutar del Paisaje Cultural Cafetero, vivieron una madrugada de terror.

Mientras trataban de conciliar el sueño fueron sorprendidos abruptamente por hombres armados que los amordazaron, los amarraron y les robaron elementos, cuyo valor podría superar los 100 millones de pesos, según allegados a los afectados.

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Entre lo robado había una moto, celulares, joyas, dinero y otros elementos de valor, además, un carro, que fue encontrado abandonado al siguiente día, en la vía a Pereira. 

Una persona que conoció del caso y que pidió reserva de su nombre, reveló que en la mañana del 7 de diciembre, día de las velitas, se acercó a la Fiscalía de Montenegro para denunciar que en su finca los malhechores también se llevaron elementos valorados en nueve millones de pesos. En aquel momento las autoridades no lo pudieron atender porque no daban abasto escuchando las quejas de los 17 turistas asaltados. Al lado de la propiedad de la persona que no pudo instaurar la denuncia también robaron esa noche del 6 de diciembre. 

El coronel Luis Hernando Benavides Guancha, comandante de la Policía Quindío, aseguró que desconoce estos casos porque no recibió reporte.
 

Inseguridad afecta el turismo 

Aunque las noticias de los permanentes robos a fincas en Calarcá, Salento y Montenegro no han sido divulgadas detalladamente, sí han corrido de boca en boca y han afectado a aquellas personas que por décadas han vivido del arriendo de propiedades turísticas. 

“Yo no pude alquilar por varios días debido al robo y eso es preocupante…Imagínese con solo un grupo de turistas que ya los amordazaron y los robaron, comienza a regarse el cuento y la gente no va a querer venir acá”, expresó una de las 10 personas que han sufrido, en medio de la impotencia, hurtos millonarios en las haciendas turísticas de las veredas El Castillo, Nápoles, El Gigante y Calle Larga de Montenegro.

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Cuatro propietarios de casas de campo, en las que los delincuentes han hecho de las suyas, coincidieron en afirmar a LA CRÓNICA que, al parecer, los ladrones andan con herramientas especializadas para romper rejas, techos, puertas y ventanas muy silenciosamente, lo cual evita que sean detectados

En todos los casos, las víctimas se percataron de los millonarios robos al día siguiente, cuando iban a empezar sus labores cotidianas y encontraron las cosas de las fincas desordenadas, las cercas violentadas, todo fuera de su lugar y sintiendo que el producto de sus esfuerzos había sido usurpado por sujetos inescrupulosos que encontraron las condiciones propicias para cometer el ilícito.

Solo uno de los afectados entrevistados manifestó haber escuchado ruidos sospechosos en la madrugada del domingo 2 de diciembre, pero cuando salió a verificar de qué se trataba, se encontró con un grupo de desconocidos, que al verlo, lo aporrearon para llevarse elementos de valor, dejando a su paso el pánico y los moretones.
 

Duermen a los perros con alguna sustancia  

Quienes han sido perjudicados por este flagelo creen que los ladrones que, al parecer, se movilizan en carros, portan alguna sustancia para adormecer a los perros de las fincas y evitar que alerten con sus ladridos a los propietarios. Pese a que en los predios afectados hay caninos guardianes que atacarían a cualquier intruso, los delincuentes no han salido afectados y, en cambio, los animales sí aparecen somnolientos al día siguiente del saqueo. Da la impresión de que los malhechores tienen todo fríamente calculado. 

José Yesid Serna, un habitante de la vereda Calle Larga, aseguró que los sigilosos y peligrosos bandidos suelen actuar entre las 11:00 de la noche y las 2:00 de la madrugada, cuando la oscuridad, el silencio y el sueño de los residentes se vuelven la oportunidad perfecta para irrumpir en las propiedades sin ser detectados.
 

Las huellas de los robos 

El pasado 1 de diciembre, Óscar Correa Ossa, de 67 años de edad, madrugó a cumplir sus labores de campo acompañado de su esposa y de sus dos hijos en una hacienda de la vereda Llano Grande, en Salento. La familia notó que faltaba una vaca, pero por más que la buscaron no la encontraron. 

Cuando subieron hasta la cabecera del predio notaron que los alambres de la cerca estaban reventados. Se veía que por allí sacaron el animal, valorado en tres millones de pesos. “Hay indicios de que en Circasia compran ganado enfermo y robado. Podría estar allá”, cree Correa. El hecho fue denunciado en la Fiscalía de Salento. Mientras relató su infortunio, Correa susurró: “A la medianoche de ayer, delincuentes ingresaron por las ventanas a la casa de mi familia en Calarcá. Se llevaron relojes y computadores”.

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Si en la vereda Llano Grande llueve, en la zona de San Juan de Carolina y La Nubia, también en el ‘Municipio Padre’, no escampa, hay presencia de sospechosos y según Luis Ovidio Torres, líder de la zona, mucha negligencia por parte de la Policía.

 

“En tres ocasiones que hemos visto sujetos extraños merodeando las propiedades llamamos la Policía, pero pasa el tiempo y no llega. Lo que dicen los uniformados es que esta zona no les corresponde a ellos, sino a Salento”.


Torres asegura que en esa vereda no hay patrullajes, situación que favorece a los criminales.

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Al respecto, el coronel de la Policía dijo: “No es cierto lo que dice el ciudadano, es más, hay un grupo de Whatsapp en el que están todos los habitantes de la vereda San Juan de Carolina y ahí se reportan, por ahí escriben, se hacen las visitas y las revistas. Yo esa orden la di por todos los inconvenientes que había allí, por la cantidad de personas que se iban a consumir alucinógenos a la vereda... Aunque la zona pertenece a Salento, por distancia me tocó adjudicarla al CAI Pórtico”. 

Según Torres, los delincuentes aprovechan cuando los sitios están solos e irrumpen allí para extraer elementos valiosos. Así ingresaron a dos casas y se llevaron televisores y bicicletas. El líder aseguró que hay temor en la población y las personas sienten que no tienen a quién acudir.
 

Reuniones con las autoridades

 Algunas de las víctimas aseguraron que la situación se puso tan complicada que el jueves 13 de diciembre, unos 15 afectados se reunieron con los altos mandos policiales en la estación de Baraya, en Montenegro, para exponer la situación y buscarle correctivos de manera conjunta. 

Los altos mandos no sabían que esto estaba pasando, pero después de la reunión se intensificaron los patrullajes”, reveló una de las víctimas.

Solo hay una denuncia formal

El comandante de la Policía del Quindío explicó que es necesario tener en cuenta que la mayoría de víctimas no han denunciado.

“En lista tenemos una sola denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación, FGN, y ya se empezó a trabajar. Vamos a continuar con una serie de actividades vereda por vereda. Estamos vinculados con toda nuestra capacidad, lo que corresponde a Dijín, Sipol, Gaula, Carabineros, el Ejército Nacional también va a hacer parte de estas actividades de acompañamiento y control en esas fincas, pero lo principal aquí es que todas las personas hagan parte de la seguridad”, dijo el comandante.

Explicó que existe mucha falta de solidaridad entre los vecinos de un mismo sector. “Prácticamente a un vecino no le importa lo del otro... El del frente tiene que estar atento a la seguridad del otro, tener los teléfonos de la Policía a la mano. Hicimos la invitación a integrar la red de participación cívica”. 

Benavides Guancha aseveró que “desafortunadamente se estaban vinculando personas que nosotros no sabíamos quiénes eran, que incluso en el transcurso de estos 10 meses que llevo en Armenia dos personas se me han presentando como miembros de la red de participación cívica y en el momento de verificar antecedentes no pertenecen al organismo. Eso genera vulnerabilidad en la seguridad de las comunicaciones y es otro de los motivos por los cuales pasamos de una red análoga a la digital”. 


Redacción
LA CRÓNICA


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