Inicio / Ciencia y Tecnología / MAR 01 2020 / 5 meses antes

Sin plantas sanas tampoco hay futuro

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Autor : Diego Arias Serna

Sin plantas sanas tampoco hay futuro

Mientras campesinos colombianos como este cultivan la tierra con amor, los gobiernos los olvidan, los comerciantes mal pagan sus productos y la violencia los desplaza.

Recordemos que los herbicidas protegen las plantas de las malezas que compiten con ellas, tomando el agua y los nutrientes. Los insecticidas actúan contra insectos perjudiciales; el plaguicida cumple la doble misión de evitar insectos y controlar las hierbas.

(…) Árbol diez veces productor: /el de la poma sonrosada, /el del madero constructor, /el de la brisa perfumada, /el del follaje amparador; /el de las gomas suavizantes /y las resinas milagrosas, /hazme en el dar un opulento / ¡para igualarte en lo fecundo, /el corazón y el pensamiento /se me hagan vasto como el mundo! (…)! El anterior párrafo es parte del poema ‘Himno al árbol’ de Gabriela Mistral, —1889-1957—poeta chilena y Premio Nobel de Literatura 1945. Poema que tiene coherencia con ‘El 2020, año Internacional de la Sanidad Vegetal’.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, presentó el Año Internacional de la Sanidad Vegetal, AISV, de las Naciones Unidas en 2020, con el propósito de crear conciencia de cómo la protección de la salud de las plantas puede ayudar a erradicar el hambre, reducir la pobreza, proteger el medio ambiente e impulsar el desarrollo económico.

La conmemoración y el llamado se hacen porque la existencia de la vida en la Tierra, en buena parte, depende de los árboles y arbustos. Así lo expresa esa institución: “Las plantas constituyen el 80 por ciento de los alimentos que comemos y producen el 98 por ciento del oxígeno que respiramos. Sin embargo, se enfrentan a la amenaza constante y creciente de plagas y enfermedades”.

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Agrega: “Cada año, hasta un 40 por ciento de los cultivos alimentarios a nivel mundial se pierden a causa de plagas y enfermedades de las plantas. Esto provoca pérdidas anuales en el comercio agrícola de más de 220.000 millones de dólares EE.UU. hace que millones de personas padezcan hambre y perjudica gravemente a la agricultura, principal fuente de ingresos de las comunidades rurales pobres”.

Herbicidas y plaguicidas, sus ¿enemigos?

Si a estos problemas se le agregan la deforestación y el mal uso de la tierra dedicada a la agricultura y la ganadería, es apenas natural que la FAO haga estos llamados a la sanidad vegetal, que está muy asociada a uno de los grandes retos de la humanidad: controlar la contaminación ambiental. El deterioro de la naturaleza está ligado al uso de herbicidas, insecticidas, plaguicidas o pesticidas —que además de matar insectos controlan las hierbas— y fungicidas, con los que se controlan las plagas y enfermedades de la agricultura. 

Recordemos que los herbicidas protegen las plantas de las malezas que compiten con ellas, tomando el agua y los nutrientes. Los insecticidas actúan contra insectos perjudiciales; el plaguicida cumple la doble misión de evitar insectos y controlar las hierbas. Finalmente, los fungicidas protegen los cultivos de los hongos propagadores de enfermedades a las plantas. Pero estos productos químicos ‘protectores’ de la agricultura traen consigo su mal, así que no se sabe qué es peor si el remedio o la enfermedad. 

Por eso aparecen científicos que explican y advierten sobre estos contaminantes. Rememoremos a Rachel Louise Carson —1907- 1964— bióloga marina de EE.UU. quien aportó a la mirada con conciencia ambiental al siglo XX. Después de explorar la profundidad de los océanos y lo relacionado con los mares, en los años 1950 prestó su atención a la conservación, en particular hacia los problemas asociados al uso de pesticidas sintéticos, con su libro: ‘Primavera silenciosa’, publicado en 1962. 

El triunfo de una mujer

En ese texto la autora apuesta por la protección del medio ambiente y hace oposición a las empresas químicas, generando un movimiento político contra los pesticidas que tuvo como logro la creación de la  Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. Advirtió que “los insecticidas no solo mataban los insectos que invadían cultivos, ganados, viviendas, sino que, también acababan con abejas polinizadoras, mariquitas depredadoras y avispitas parasitoides. Por matar toda forma de vida se les debería llamar biocidas, pues circulaban por los eslabones de la cadena de organismos vivientes”. 

Su estudio sobre esos productos químicos incidió para que en ese país se prohibiese el Dicloro Difenil Tricloroetano, DDT, químico que se usó con frecuencia en el siglo pasado como insecticida. Por su actividad a favor del medio ambiente, Carson fue premiada a título póstumo con la Medalla Presidencial de la Libertad por Jimmy Carter. También escribió, entre otros libros, ‘Sea Around Us’ —Mar en nuestro entorno—, con el que ganó el National Book Award, logrando reconocimiento como escritora talentosa. 

Aunque Carson realizó una gran denuncia de los efectos nocivos que para la naturaleza tenía el empleo masivo de productos químicos, con pesar hay que repetir la frase del alemán Albert Schweitzer —1875-1965—, Premio Nobel de Paz 1952: “El hombre ha perdido su capacidad de prever y de aprovisionarse. Terminará por destruir la Tierra”.


*Profesor-investigador universidad del Quindío
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