Jueves, 20 Feb,2020
Al descubierto / ENE 18 2020 / hace 1 mes

Tano, 40 años como todero de la cultura en el Quindío

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Tano, 40 años como todero de la cultura en el Quindío

Alejandro Romero Cardona montó el grupo de títeres Luna de Queso en 1985.

Este domingo cumple 60 años de vida, de los que ha dedicado 40 al arte y a la cultura en el Quindío. Aunque ha tenido posibilidades de exhibir sus talentos en otras latitudes, su decisión de vida fue quedarse acá, donde hay mucho por hacer en esas materias.

Se trata de Alejandro Romero Cardona, más conocido como Tano, quien hoy se desempeña como jefe de prensa de la Casa Museo Musical del Quindío. 

De su vida se podrían escribir libros. Ha sido un todero de ese término tan amplio al que llamamos cultura. Fue actor en la novela Café con Aroma de Mujer, asesor cultural de varios gobernadores y alcaldes de Armenia, tuvo una escuela de títeres para niños, ha escrito cuentos, ha dirigido obras de teatro y mil cosas más. 

¿Cuál es su labor en la Casa Museo Musical del Quindío? 

Desde hace 10 años presento el programa radial El Cancionero Mayor del Quindío, que sale por UFM Estéreo y se emite los martes y viernes a las 10:00 a. m. El propósito es promocionar a los diversos músicos quindianos sin importar el género que manejen. 

El centro de documentación e investigación musical del departamento tiene varios frentes: la casa museo, el centro de archivos, la sala de música y región, que es donde se hacen espectáculos y el programa radial mencionado. A raíz de esa labor viajé por el país para cubrir todos los festivales musicales andinos, lo que me dio la posibilidad de entrevistar a mucha gente en las festividades del Mono Núñez, del Bambuco, del Pasillo, de Cootrafa, del Mangostino de Oro, entre otros. 

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¿Quién es Alejandro Romero? 

Soy un quindiando enamorado de mi tierra. Muchos de mis amigos se fueron de la ciudad a buscar nuevos rumbos, pero yo no. Quise abrir espacios culturales en Armenia. Cuando empecé a estudiar en el Sena Agropecuario en 1980 abrí un sitio que se llamaba El Rincón Cultural. Luego me dediqué al teatro. Más adelante a los títeres. Dada la poca atención que tiene el artista, me dediqué hasta a hacer política cuando me lancé al concejo de la ‘Ciudad Milagro’ en 1994. Me hice avalar por la Alianza Demócratica M – 19. 

¿Por qué por ese partido, teniendo en cuenta que estaba tan estigmatizado?

Los artistas no queríamos ser avalados ni por liberales ni por conservadores porque no nos convenía. No era nuestra intención y para esa época estaban unos amigos reinsertados que nos dieron el apoyo. 

¿Logró el escaño? 

No quedé ni de volver —risas—, pero la intención era que nos vieran y tener una voz en el concejo que hablara por los artistas y que defendiera nuestra labor. Me criticaron mucho porque decían que un hombre de la cultura no tenía nada que hacer en la política, pero la gente no entiende que lo que hacemos también es político. Si estamos respondiendo a un hecho social somos políticos. Fui asesor de varios secretarios de Cultura en el departamento y en Armenia, miembro de la primera junta directiva del Fondo Mixto de Cultura. Después tuve un taller que se llamaba El Galpón, donde hacíamos recitales y poesías. 

¿Por qué se metió tan a fondo con la cultura? 

Siempre lo supe. Desde pequeño cantaba, pintaba, bailaba, tenía la ‘venita’ artística, pero aquí no había dónde estudiar, porque la universidad del Quindío no tenía carrera de artes en ese momento. Lo que hay ahora no es un pregrado como quisiéramos, simplemente son talleres, maestrías, pero no una carrera profesional. En el Quindío hice cine, video, radionovela y fui actor en la telenovela Café. 

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¿Cuénteme qué papel hizo en esa afamada novela y cómo llegó ahí? 

Fui un extra de dos escenas y ocho capítulos, pero lo más simpático es que cuando estuve ahí llevaba más de 10 años haciendo teatro, que para mí es mucho mejor, tiene más estudio, análisis e investigación. En el cine es repita, corte, repita y la escena que quede buena esa es la que graban. No me parecía tan interesante actuar en televisión. 

Más adelante creamos la fundación de artistas Somos del Quindío y la Asociación de Teatro departamental. Llegué a la mencionada novela porque un amigo trabajaba con ellos y me dijo que necesitaban actores. Fue una experiencia muy bonita porque conocí mucha gente. Allí tuve la oportunidad de aportar en las escenas, pero fue una cosa casual. 

¿También ha escrito cuentos? 

Sí, y para sorpresa me lo premiaron. Se llama Más Allá de la Calle Real y aparece en una publicación que sacó un exalcalde de Armenia al que le decían Camello. Participé en un concurso con la opción de que se publicaba un libro con 15 cuentos y se premiaban los 3 primeros. El reconocimiento me lo gané por manejar la narrativa acorde a la forma de cuento. Los demás se dedicaron a hacer un análisis estadístico de los barrios, mientras que yo me involucré con la gente y conté su historia paralela a mi vida. Me incentivaron para que siguiera escribiendo y me dijeron que lo que hacía era prosa poética. 


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