Martes, 19 Nov,2019
Región / AGO 03 2017 / hace 2 años

Un cultor de lejanías

Por este tipo de personajes sabemos que la historia es una prolongación hacia atrás de los hechos de los hombres.

Un cultor de lejanías

José Jaramillo Mejía


Aceptemos que la historia de la Colonización ya está desigualmente explicada; aceptemos que todavía hay enormes lagunas de comprensión en esta etapa de la vida regional del Eje Cafetero; pero aceptemos asimismo la existencia de narradores que pueden enriquecer, con sus experiencias y sus recuerdos, muchas etapas que corresponden a ese pasado.

Hecho este breve inventario, sobresale la figura señera de José Jaramillo Mejía como un cultor de lejanías porque en las circunvoluciones de su copioso talento se esconden aun los detalles de muchos episodios con los cuales nos damos a conocer de mejor manera al hablar de nuestra historia pasada en torno al Quindío. La paradoja es obvia: la estatura intelectual de José le permite mirar lejos, lo cual no es sino un oxímoron arrancado al entorno de su figura.

Recomendado: 
Un recorrido fresco y moderno de la Colonización Antioqueña

Este interesante atributo de José es escaso entre nosotros pero es tan útil como el pincel y la paleta de un retratista. El memorista es un componente fundamental en la vida de los pueblos —y si no lo dijo Borges, pareciera de su cosecha—. Por este tipo de personajes sabemos que la historia es una prolongación hacia atrás de los hechos de los hombres, alimentados con lo sucedido para originar las consecuencias que se dieron.

Pocas personas con dedicación se le miden a ofrecer este alimento a la diosa Clío porque abundan los indiferentes y los olvidadizos y en cambio faltan esos memoristas que, como José Jaramillo, palpitan con la vida de su nación. Su libro Las trochas de la memoria son eso: un abundante repaso por los quehaceres de una familia cuya existencia confirma, en gran parte, las razones por las cuales se dio la emigración paisa. No podríamos decir que los Jaramillo y los Mejía fueron nómadas o fueron trashumantes, pero dondequiera que estaban había una huella de su permanencia y de sus afanes. Esa abundancia de circunstancias es la que le confiere a este libro una labor desusadamente didáctica entre los genealogistas y sus congéneres.

Recomendado: El mito fundacional antioqueño, el pueblo elegido

He venido sosteniendo que por el filo vidrioso de las biografías no se puede ser muy acertado, pero el intento de hacerlo es lo único que vale la pena para dejar un testimonio válido. Pero aquellos que le tenemos recelo a las autobiografías, porque viven dentro de las arenas movedizas de la apariencia, necesitamos decantar los textos para hallar las verdaderas pepitas de oro que lo sostienen. Solo nos salva la prosa lúcida y vehemente de Stefan Sweig y de Emil Ludwig para decir que ellos dos preservaron el género biográfico de las contradicciones que le aparecen a la vuelta de cada esquina.

Por fortuna, la larga práctica como editor, como periodista, como narrador que encarna José Jaramillo, en fin, solo ese cúmulo de experiencias objetiviza los diversos episodios de su vida hasta más no poder de tal forma que el texto tiene más de relato que de simple añoranza y así se vacuna contra la posibilidad de usar desodorantes en los hechos recobrados; así describía un historiador a su colega universitario para señalarle la imposibilidad que tiene el profesional y el investigador histórico de taparse la nariz cuando está siguiendo una pista que lo puede conducir a un hallazgo esencial y concluyente.

Recomendado: Descentralizar la historia es una misión participativa


No es este el caso de este libro, nutrido de vivencias personales y familiares: pero su panorama enriquece la bibliografía quindiana cuando, amén de los diversos pormenores de la parentela, un rosario de costumbres regionales va surgiendo como un manantial del que hemos bebido unos y que disfrutarán los más jóvenes cuando quieran enfrentarse a sus verdaderas raíces —como lo vivieron los norteamericanos cuando leyeron al novelista negro Axel Hailey quien vino a recordarles sus antepasados africanos y así les mostró el camino para elegir un presidente de ese color.


Jaime Lopera Gutiérrez
Especial para LA CRÓNICA


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net