Al descubierto / ABR 04 2020 / 1 month before

Una ‘pandemia literaria’ que se contagia de un escritor a otro

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Una ‘pandemia literaria’ que se contagia de un escritor a otro

Estas son algunas de las personas que han sido víctimas de la ´epidemia de escribir´ este capítulo de su existencia con un toque personal.

Se trata de un diario de cuarentena, en el que cada día es escrito como un capítulo por una persona, quien al terminar invita a otra a dejar una memoria personal de este momento histórico.

 

“En plena pandemia, un futbolista holandés despierta de un coma de dos años y nueve meses, producto de una arritmia cardíaca mientras jugaba un partido amistoso. Se desplomó en el minuto 70 del encuentro y fue llevado en el helicóptero al hospital. Su familia dice que se comunica sonriendo y moviendo las cejas. ¿Cómo explicarle a Abdelhak Nouri que el mundo que conoció, antes de su desmayo, ha cambiado para siempre?”.

El anterior párrafo hace parte del prólogo escrito por el docente de la facultad de comunicación social de la Universidad del Quindío, Ricardo Alonso Vejarano Bolívar, quien se ideó un libro cuyo título tentativo sería Diario de una cuarentena, relatos de un contagio.

Este surgió como una manera de emplear creativamente el tiempo de encierro, pero también como una forma de hacer catarsis para que los estudiantes, profesores y el público en general tengan un espacio para desahogar lo que piensan y sienten ante la situación de confinamiento que vivimos en la actualidad.

Vejarano Bolívar dio un plumazo inicial, un toque llamativo para antojar a otros:

“Yo, Ricardo Vejarano, autor de este prólogo, contagio a Gregorio Posada y lo invito a que escriba el día número uno de este diario. ¿Comenzamos?”. Posada terminó su capítulo y también ‘contagió’ a otro para que la cadena literaria se volviera ‘pandémica’. Hasta ayer iban cuatro capítulos, pero la idea es que estos se alarguen durante el tiempo que dure la pandemia, que solo Dios sabe hasta cuándo será. LA CRÓNICA dialogó con el gestor de esta iniciativa.


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¿Por qué le surgió la idea de escribir un libro hecho por varios autores durante esta cuarentena?

Como profesores nos hemos visto en el deber de continuar con el semestre por medio de las clases virtuales. Resulta que hay un grupo de estudiantes en la universidad que hacen algunas actividades extracurriculares y con ellos me reuní virtualmente y nos planteamos la idea de escribir un libro en la cuarentena, como un diario. La motivación fue para que los estudiantes del programa inicialmente no se quedaran quietos en las casas y que se pusieran a producir un contenido útil durante este tiempo de cuarentena. Los chicos todo el tiempo están en movimiento.

¿Lo que los autores van a relatar es lo que viven en la cuarentena o pueden escribir de lo que quieran?

Pueden hablar de cualquier cosa porque en este tiempo en el que estamos confinados uno se pone a pensar muchos asuntos: en los animales, en la naturaleza, en las relaciones familiares. La intención es que las personas se ‘contagien’, en el buen sentido de la palabra, por escribir, porque sabemos que este es un momento histórico que no habíamos vivido en el tiempo moderno y porque lo que estamos viviendo es algo aparentemente surreal. Es muy complejo todo lo que está pasando con la situación de la COVID-19, pero más complejo sería si no dejáramos memoria de todo esto.

“Sabemos, por lo que nos han dicho o lo que hemos leído, como casi todas las cosas que sabemos, que este virus no es un organismo. No es algo que esté vivo, así que no se puede matar. Solo se mata lo que está vivo. Es una molécula de proteína que cuando llega a nuestro cuerpo le comunica cierta información a las células que las enloquece, las transforma en unidades de vida destructiva. Es el mensaje que transmite el virus, como las ideas corrosivas en la mente, lo que enferma, lo que mata. Tal vez metáfora o explicación literal de la forma como el alma humana ha contraído su propia peste, lo cierto es que el virus en las células no extermina especies ni tiene el poder letal de enfermar a todo un planeta, como sí lo hace la pandemia que hay en nuestro espíritu. Y aunque el virus nos encerró y nos tapó la boca, seguimos hablando, seguimos narrando”, opinó Gregorio Posada, profesor de filosofía de la misma universidad, al comenzar su relato, luego de ser ‘contagiado’ por el gestor de esta ‘pandemia literaria’.

¿A cuántas personas tienen planeado ‘contagiar’ de esta iniciativa?

La idea es ‘contagiar’ al mayor número de personas y no necesariamente tienen que ser escritores consagrados, cualquiera puede escribir. La idea es que todo el mundo pueda dar su testimonio de lo que está viviendo, pueden haber historias muy cómicas, como otras más dolorosas, pero el propósito es que mediante la escritura demos fe de lo que está pasando en estos momentos.


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¿Qué pasará con el producto final de esta iniciativa?

En este momento estamos publicando todos los días en nuestras redes sociales, en Instagram y en Facebook, donde estamos como Locomoción CSP, para que la gente vaya viendo el avance del libro. La idea es que si todos salimos bien librados de todo esto, en algún momento se piense en hacer un machote y tratar de conseguir recursos para que el libro pueda ser impreso, publicado y distribuido gratuitamente para que todos tengamos como recuerdo imborrable lo que vivimos en esta época.

“La tos de mi abuelo se ha vuelto un paisaje sonoro de la casa. Hay momentos en los que es desesperante escucharlo toser, claro que es peor para él, pues se ve en sus expresiones que en cuestión de segundos su vida se detiene y la muerte se siente más cerca. De tanto tiempo que tiene de pensar, decide hacerlo sobre la muerte, esta vez sin el miedo típico de la ansiedad, y llegó a la conclusión de que si no lo mata el coronavirus, lo mata el aburrimiento”, escribió José María Salazar en el día 3, antes de ‘contagiar’ a Anderson Peláez para que relatará el día 4.

 



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