Sabado, 25 May,2019
Opinión / SEP 13 2018

Pruebas contra Santofimio

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Gonzalo Guillén en el libro Testimonios que hundieron a Santofimio, recuerda que Vladimir Mosquera, asesor jurídico de Élmer Herrera Buitrago, alias Pacho, cuarto hombre del cartel de Cali, contactó a Carlos Alberto Oviedo Alfaro, para que averiguara en tránsito de Armenia la procedencia del Mazda ARK-330 decomisado en el primer atentado fallido contra Galán en Medellín, 14 días antes del segundo en Soacha, donde cayó acribillado a tiros de metralleta.

Con el designio de involucrar en la inicial tentativa a Herrera enemigo de Pablo Escobar, el cartel de Medellín compró el carro a su nombre. El congresista vallecaucano Jairo Chavarriaga pidió a Oviedo visitar a Pablo detenido en la cárcel La Catedral y lo convenciera de que no le mandara sicarios.

Perpetrado el tableteo de Soacha en agosto 18 de 1989 con la Mini Atlanta del gatillero Jaime Eduardo Rueda Rocha, en la avenida Bolívar esquina con calle tercera norte de la capital milagro, se reunieron con Santofimio en casa de Niño Díaz, el periodista radial Óscar Galvis Giraldo, Lorenzo Bonilla, Inés Sánchez, Orlando Camacho Castellanos, abogado, y otros, a beber escuchando noticias del rafagazo.

De la misma universidad, Oviedo trata a Camacho de mentiroso e inepto para abogar por nadie, porque testimonió en el mismo juicio que le había pedido representarlo en el proceso de pérdida de su investidura, pues estaba en imposibilidad física de autodefenderse al estar preso enredado en el homicidio pasional del ingeniero Guillermo Acosta Botero, marido de la hermosísima Gloria Patricia Castaño.

Viejos conocidos en las celdas de Valledupar, Oviedo fue trasladado al reclusorio de Cómbita; allí encontró a Popeye, el otro testigo, entonces pidieron al fiscal Luis Camilo Osorio —2001-2005— los escuchara a fin de esclarecer el asesinato del político.

Durante la audiencia en 2006 frente al sindicado, Oviedo negó ser delator pero cantó que Escobar le dijo: “Cafeterito, no me vuelvo a meter en esos problemas, por hacer caso a Santofimio hicimos eso al doctor” —pág. 169—. También, con la atestiguación de Popeye, que puso en su boca las palabras “Pablo mátalo” (154), el orador tolimense recibió 24 años como autor intelectual.

Hijo de Aura Alfaro, pariente de Mario y Jaime Hidalgo, Armenia vio en abril 18 de 2009 la eliminación del meteórico Oviedo mientras desayunaba en una cafetería. Esta es una síntesis del texto de Guillén.


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