Jueves, 05 Dic,2019
Opinión / FEB 23 2019

Mucho ojo con las PCH

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Debemos reiterar que nos quieren instalar en el territorio quindiano al menos una docena de ellas. Nos siguen vendiendo la idea nefasta que, para lograr la energía necesaria para su tal desarrollo, es inevitable atropellar nuestro patrimonio hídrico.

En días pasados, tuvimos la oportunidad de asistir a la presentación de unas conferencias organizadas por las jóvenes activistas de EcoGénova, que denominaron ‘Amenazas por las equeñas Centrales Hidroeléctricas, PCH, en el Quindío’. Amenazas que inicialmente afectarían a ríos y comunidades en Génova, Córdoba, Pijao y Calarcá. 

En Embalses para quéLA CRÓNICA, septiembre 10, 2016— y en ¿Hidroeléctricas para quién? —LA CRÓNICA, octubre 21, 2017—, exponía sobre este asunto de gran importancia para el departamento, ya que su realización sería de grave impacto socio-ambiental. A medida que EcoGénova ha venido investigando, se van encontrando más y más datos de mucho interés y que reafirman la preocupación por la realización de estos proyectos que se han planeado a espalda de las comunidades desde por lo menos hace ya diez años. 

Hoy quiero resaltar algunos puntos presentados por uno de los expositores, el Senador Wilson Arias.

Comenzó recordándonos que la asamblea general de las Naciones Unidades en su resolución 64/292 en julio de 2010, reconoció el “Derecho humano al agua… reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos”.

Mediante la ley 1715 de 2014, se realizan incentivos tributarios como deducción especial del impuesto sobre la renta, exclusión del IVA a bienes y servicios, exención de gravámenes arancelarios entre otros, para incentivar la construcción de las PCH. Los proyectos energéticos se han ido promocionando con miras a la exportación. En el 2016 ya más de 5 gigavatios eran vendidos a países vecinos. 

La Unidad de Planeación Minero Energética, Upme, en el 2015 aseguraba que “la capacidad instalada de generación de energía eléctrica puede abastecer la demanda nacional más allá del año 2040”.

Sin olvidar a Hidro-Sogamoso y el Quimbo, Hidroituango ha abierto un nuevo capítulo en la discusión nacional sobre qué clase de energía implementamos en nuestros territorios. El desastre socio-ambiental que este proyecto ha causado es de dimensiones aún por precisar. Lo cierto es que el río Cauca y los 180 municipios que cruza no serán los mismos. Estamos a punto de ver morir un río de mayor transcendencia en la historia, la economía y la cultura de buena parte del país. 

Otra modalidad que ha ido ganando auge a nivel nacional, son las llamadas PCH, que sumadas representan un gran megaproyecto esparcido por infinidad de rincones a lo largo y ancho del mapa colombiano. Y el Quindío, rico en cuencas hidrográficas no podría ser la excepción. Ese Quindío verde que tanto reclamamos nos lo quieren joder definitivamente. 

Para completar este proceso también parece estar impregnado de actos de corrupción. Eso será otro capítulo de esta historia. 


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