Jueves, 19 Sep,2019
Opinión / ABR 11 2019

Hayek y la miseria de la caficultura

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En defensa de la economía de libre mercado dice Friedrich A. Hayek, uno de los más ilustres teóricos de la escuela Austria de economía, opuesta a la escuela keinesiana, que, “la economía no es otra cosa que el complejísimo ajuste de infinidad de actos reales de elección realizados por la totalidad de los individuos… la libertad concreta así entendida representa el valor elemental a defender con vistas al desarrollo de una sociedad, no solo económicamente eficiente, sino también equilibrada y moralmente sana”.

Este supuesto filosófico sustenta las teorías económicas de las sociedades abiertas en lenguaje de Karl Popper y de las sociedades de mercado libre según Hayek. Nada ni nadie debe intervenir en las fuerzas que gobiernan el mercado. Estas teorías asumieron el control del mundo occidental desde 1980, cuando empezaron a desmontar los estados del bienestar que permitía una redistribución de la riqueza en toda la sociedad con la intervención decidida del Estado vía tributación progresiva. Hay que aclarar que esta concepción y sus políticas, no fueron aplicadas en los países cuyos índices de bienestar de su población hoy son los más altos del mundo, como por ejemplo: Finlandia, Dinamarca, Suecia, Suiza, Holanda entre otros.

Una de las consecuencias de las políticas derivadas de esta teoría ha sido la destrucción de los pactos internacionales del café que mantenían una franja de precios, amortiguando las consecuencias desastrosas del libre mercado que ha arruinado a la caficultura, a los caficultores y las economías de los territorios donde este producto ha constituido la fuente de ingresos más importante para mantener el nivel de vida de productores y de habitantes.

No sé, si a Hayek le parecería que la situación en la que hoy viven los caficultores y los pequeños y medianos agricultores víctimas de los tratados de libre comercio le parezca una situación “equilibrada y moralmente sana”. El señor Carrasquilla, Minhacienda, es una criatura formada en esta cruel escuela. Ante propuestas de protección de los dirigentes de Dignidad Cafetera y de los representantes del Comité de Cafeteros del Quindío, respondió: “en el contexto colombiano el mercado del café se desarrolla en un ámbito de libre competencia, así no es posible, ni aconsejable considerar una regulación de precios que afecte las condiciones de libre competencias”. Según este criterio, los caficultores estarían condenados a la ruina. De ahí la justeza de los movimientos de Dignidad Cafetera y las acciones reivindicativas de las mingas indígenas y campesinas. Ellos necesitan del apoyo de todos por la defensa de lo nuestro. 

Sobre las consecuencias que ha tenido el rompimiento de los pactos internacionales del café en el Quindío, los invito a leer mi libro Elites y poder en la economía cafetera. El Quindío, un caso paradigmático, publicado por la universidad del Quindío, año 2017. En el texto desarrollo algunos antecedentes del origen de Fedecafé y el papel de las elites cafeteras desde la creación del departamento del Quindío. Los interesados pueden adquirirlo en las librerías: Universitaria, La Mancha y Libélula o en el almacén de la Uniquindío.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net