Jueves, 21 Nov,2019
Opinión / JUL 06 2019

Museo Gráfico y Audiovisual del Quindío

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Escuché la entrevista a Luis Fernando Londoño el pasado martes en la radio local sobre el estado actual de su salud y del museo —sobre todo en la parte económica— y al igual que muchos de ustedes, queridos lectores de mi columna, hago votos por la salud de Luis Fernando y por la del museo, buscando opciones para no permitir que se cierren sus puertas.

Como suele suceder en estos pueblos de nosotros, el run run comenzó a recorrer las calles, entró a las casas de Calarcá, de Armenia y, seguro, permeó a los otros municipios. Luis Fernando Londoño Aristizábal, mi entrañable amigo desde los años de niños cuando nos sentábamos pupitre contra pupitre a alimentarnos de conocimiento —del que nos daban por montones esos maestros tan admirados por todos— hablaba en esta entrevista de la posibilidad de cerrar el museo a no ser que se le tire un salvavidas. 

Por razones de mis quehaceres profesionales he estado alejado de Calarcá por años pero esto en momento alguno ha sido óbice para desconocer la brillante labor que Luis Fernando ha desempeñado a lo largo de su vida ya sea en Bogotá, Armenia y finalmente en Calarcá en donde se le metió en la cabeza emprender, con las uñas y con plata de su mismo bolsillo, la idea de darle a Calarcá este museo que alberga en su interior la historia gráfica del Quindío complementado con equipos de radio, fotografía y cine, entre otros, elementos que en su conjunto convidan al visitante de años mayores a remontarse a esas épocas de su infancia y a los más jóvenes a poder buscar en el material audiovisual a sus antepasados, convirtiendo esa visita al museo en una viaje al pasado con todos los elementos indispensables para poderlo catalogar como vivencia experiencial. 

En pasadas oportunidades he tenido la grata ocasión de incluirlo como uno de los mayores atractivos dentro de la gama de productos turísticos del Quindío; me encanta ver la reacción de los visitantes cuando Luis Fernando en su papel de anfitrión no escatima esfuerzos para mostrar, explicar, responder y procurar agradar a una concurrencia ávida de conocer al máximo de su exposición, de la cual estoy seguro es casi que única en Colombia. 

Solo como referencia: He digitado en Google: Museo Gráfico y Audiovisual del Quindío, obteniendo cerca de 36,900 resultados. A manera de comparación, digité también Jardín Botánico del Quindío, obteniendo 41,500 menciones. Como se puede ver, no es mucha la diferencia a pesar del tamaño de ambos atractivos turísticos.

Calarcá tiene una deuda eterna con Luis Fernando, me uno a ese montón de amigos que anhelan una rápida mejoría en su salud para que Calarcá, el Quindío y Colombia sigan contando con su valiosa presencia al frente de ‘la casa de las fotos’, como me la mencionó un gringo turista en cierta ocasión que hablábamos de Calarcá por allá, en un pueblo de USA.

Hasta la próxima, 


@ivanrestrepo7​
[email protected]


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