Jueves, 17 Oct,2019
Opinión / AGO 06 2019

Votar en paz

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En los inicios del crucial debate electoral  de octubre, he observado con alguna preocupación  avisos invitando a votar en blanco o a abstenerse de votar; cualquiera de esas opciones que permite la democracia electoral colombiana creo que no deben prosperar porque sería plausible  cumplir con el deber cívico por excelencia de elegir y ser elegido.

Desde luego tengo claro que existe una inmenso desprestigio de la clase política, unas veces por sus malos manejos, la mermelada y la corrupción, y otras porque le han incumplido al pueblo en sus promesas y programas no realizados de otras campañas, pero  como le he dicho en otras oportunidades, quién no hace política, otros se la hacen a uno y , sin duda, es mejor participar con el voto y con la propia  decisión en la elección de alcaldes, gobernadores y concejales y ser protagonista de primera línea en el futuro de la región.

El quid del asunto es votar bien, escoger  sus candidatos con lupa, escuchar previamente sus propuestas y cumplir el sagrado acto ciudadano de votar libremente y en secreto.

El sistema electoral es cada vez más técnico y eficaz, utilizando modernos sistemas de comunicación y una red nacional de datos; en otras ocasiones han sido permeados por la corrupción, lo que exige una vigilancia estricta de las autoridades de control del debate electoral  y de los voceros de partidos y candidatos, con el fin de que los resultados  reflejen realmente  el querer del pueblo.

En el Quindío la campaña se inicia con fervor y calma, es deseable que permanezca así con respeto absoluto a las ideas contrarias y a las numerosas opciones en todos los renglones de las diferentes listas.

Y votar copiosamente para demostrar la solvencia de nuestra democracia regional y para poder salir de muchas de las dificultades que nos tienen sumidos en una crisis social pavorosa.

El caso de Armenia es singular y  los aspirantes a la administración del municipio, deben sintonizarse con el tenaz desempleo, la miseria en aumento, el desorden social  y el impresionante consumo de drogas. El alcalde Óscar Castellanos con tan poco tiempo, ha hecho mucho por la ciudad amada; con meses de mandato ha sido eficaz y responsable. Ha cumplido con el encargo.

Es claro que Armenia necesita un timonel de largo alcance, visionario(a) y estudioso(a), un equipo a la altura de los sueños de la ‘Ciudad Milagro’.

 


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