Opinión / MAR 27 2020

Los renacidos

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Algún extremista, en redes sociales, dice que el virus no es el COVID-19, o el coronavirus, sino el mismo ser humano, y que la enfermedad es una especie de antídoto para salvar a la humanidad.

Si uno hila delgado, en este nudo grueso de las metáforas, puede encontrar alguna razón a esa afirmación, y buscar en el caldero del cambio climático, o en el consumismo a ultranza de esta sociedad, respuestas certeras a esta relación.

En una época de oscurantismo —Putín en Rusia, Erdogan en Turquía, Duque en Colombia,  Bolsonaro en Brasil, Johnson en Inglaterra,  Trump en Estados Unidos, Ortega en Nicaragua, Maduro en Venezuela, en fin—, de nuevo entendemos que el conocimiento científico, la medicina, la estadística, la epidemiología, y otras disciplinas del saber humano, alejadas del empirismo de los políticos de origen populista o autoritario, pueden  resolver las encrucijadas que la negligencia o el interés de los administradores han creado para la existencia colectiva y, en especial, dar respuesta cabal a la crisis

Escribía ayer nomás Antonio Muñoz Molina, autor del Jinete polaco, que ha regresado el tiempo de los científicos: “Por primera vez asistimos a la abierta celebración del conocimiento y de la experiencia, y al protagonismo merecido y hasta ahora inédito de esos profesionales de campos diversos cuya mezcla de máxima cualificación y de coraje civil sostiene siempre el mecanismo complicado de la entera vida social”.

La respuesta de Claudia López, la alcaldesa de Bogotá, a este desafío sin precedentes, obligando al gobierno nacional a seguirle el paso, es propia de una mente configurada en la rigurosidad de la ciencia. Ella, habitada por el sentido de la precisión y de la evidencia, dice lo que la colectividad necesita, alejada del relumbrón de lo que se quiere oír para no incomodar intereses.

Otro tanto han hecho algunos mandatarios. Los alcaldes de Manizales, de Medellín, de Armenia y Calarcá, y otros más, han dado muestras de una entereza sin par.

No voté por Luis Alberto Balsero, pero me da tranquilidad verlo atinado y sencillo, que nos dice qué hacer, aun antes de que el gobierno nacional tome decisiones.

Todavía falta mucho por navegar, por entre los contagios, antes de llegar a puerto seguro. Nos falta, por ejemplo, la aplicación masiva de pruebas diagnósticas, para saber quién tiene o no COVID-19 y saber qué vamos a hacer con nuestra vida pública.

Bien lo alerta el periodista Darío Fernando Patiño en su cuenta de Facebook: “El Quindío es el departamento con la mayor proporción de personas mayores de 60 años. Y su sistema de salud es deficiente”.

Es hora de buscar, entre todos, a los mejores en cada disciplina para escuchar cómo vamos a salir desde lo local de esta encrucijada.

O renacemos, con solidaridad y conocimiento, o morimos sepultados por el peso de nuestras decisiones.


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