Opinión / MAY 26 2020

Las comunicaciones sociales

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Con la conmemoración de la fiesta de la ascensión del Señor, el 24 de mayo, se celebró también el día mundial de las Comunicaciones Sociales, decretado por el papa Pablo VI en 1963, cuya finalidad era armonizar y conciliar las responsabilidades comunicacionales de la prensa, la radio, la televisión y el cine de la época, pues a juicio del pontífice, cada medio tenía sus funciones establecidas: la radio entregaba las noticias, la televisión las acompañaba con imágenes, la prensa hacía lo mismo pero con análisis, y el cine se encargaba de llevar historias y argumentos a las audiencias.

Ahora es más complejo el papel de las comunicaciones, pues estas se digitalizaron con la aparición de la internet y las redes sociales; hasta hace algunos años, los periodistas eran auténticos generadores de opinión, poseedores de una probada solvencia moral, lo que garantizaba un adecuado uso de los medios masivos de comunicación, eso facilitaba que la comunidad entendiera mejor lo que acontecía en su región y el país. 

El aporte significativo de Pablo VI a las comunicaciones sociales, radica en que le otorgó un peso específico al derecho a la información, pero como un ejercicio ético y responsable; pero además en cuanto a los periodistas, subrayó que deben ser honestos, respetuosos de los derechos y deberes; guardando con celo las leyes, la moral y la dignidad humana, tanto en la búsqueda de la noticia, cómo en su divulgación. 

Para el papa Francisco, el hombre es un ser narrador; desde la infancia tiene hambre de historias, cuentos, crónicas y por supuesto de noticias; en medio de la confusión de voces y de mensajes que lo rodean, necesita una narración más humana; por eso, en su mensaje del pasado domingo convocó a los comunicadores sociales para que narren historias constructivas, que conduzcan a comprender que todos somos parte de una historia más grande que nosotros mismos. Pero es evidente que la realidad de las comunicaciones, en especial en las redes sociales, es claramente cuestionable, pues en su mayoría son manejadas irresponsablemente por pretenciosos autodenominados influenciadores, que fomentan banalidad, simplicidad y en muchos casos degradación de la condición humana; pero lo más aberrante es que las audiencias de las redes sociales miran con desdén los informes periodísticos serios, en cambio le dan toda la importancia y credibilidad a los informes con imágenes grotescas, morbosas y crueles, acompañadas de textos simples, mal escritos, que casi siempre son canallas y difamatorios. Lo más preocupante es que esos contenidos se vuelven ‘virales’ y son aceptados por los visitantes de las redes sociales, a quienes no les interesa la veracidad de los mensajes, simplemente buscan alimentar sus bajas pasiones y sus frustraciones. Los ‘influenciadores’ lo han entendido y por eso abundan contenidos basura. 

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net