Opinión / JUL 15 2020

El descuadernamiento es total

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Los quindianos tenemos que comprometernos en la empresa de cambiar al departamento en todas sus estructuras, incluidas las sociales así como el sector privado que empieza a dar muestras de mucha fatiga, cansancio y desgaste, e inevitablemente las políticas. Los principios con los que se fundó la armadura que nos permitió supervivir por muchos años, están desapareciendo definitivamente.

El retorno cada vez más a la pobreza nos niega el derecho a hacer parte de una sociedad moderna. El Quindío naufragó y lo rescatamos nosotros o vendrán fuerzas de rescate de otras partes, aprovechando la incapacidad regional para el manejo de equipos progresistas de rescate y la indiferencia frente al deber de mantener activo el capital diversificado que no fuimos capaces de manejar.

Me dolió el alma en medio de la pandemia que golpea al universo ver cómo en la celebración de los 54 años de vida administrativa del Quindío, el gobernador Roberto Jairo Jaramillo Cárdenas condecoraba a un alcalde encargado semanas antes del acto, con motivo de esta celebración. La razón para condecorarlo no la pudo encontrar nadie en estos 15 días que han pasado. Probablemente el premio por haber objetado el acuerdo sobre el plan de desarrollo que se presentó al concejo en versiones de champeta y merengue, como si se tratara de una vulgar fiesta. 

Ahora, si lo que se quiso fue reconocer a la ciudad por sus 54 años de capital de departamento, la medalla se debió imponer a la bandera de Armenia. Lo cierto es que este es un circo. El descuadernamiento de la región es total. No hay sino casos de ingenuidad, buena voluntad, los hay también de sanas intenciones, pero en términos generales el desorden es absoluto, aquí se nos olvidó el bien común.

Guillermo León Escobar Herrán, el gran humanista, diplomático, sociólogo, magíster en educación, teología y rumanística y PhD en filosofía y letras y pedagogía y especializado en ciencias políticas, fallecido mientras fungía como embajador de Colombia ante la Santa Sede, decía sobre el bien común: “Bien común es afirmar que una sociedad convive cuando es capaz de desarrollar frente a cada uno de los ciudadanos los principios de reconocimiento respeto y tolerancia.

Bien común es poder demostrar que cada uno de los ciudadanos tiene la garantía de acceder a la comida, la salud, al vestido, a la vivienda, a la capacitación, al empleo, a los servicios públicos, al transporte, a la energía, a la información, a la expresión artística y al goce de aquella dimensión política del desarrollo humano que llamamos democracia”. Lo dijo, repito, un quindiano como muchos y como otros que ya no están.

La juventud quindiana, los sucesores de las inteligencias que quedan, pero a las que no se oye, no tienen alternativas en esta anquilosada comarca. Por aquí no volvió a pasar el desarrollo humano y cuando se nos informa sobre Armenia Cómo Vamos, lo más optimista es que estamos en las mismas. Hagámosle conciudadanos del Quindío, reaccionemos antes de que lleguen otros a hacerlo y qué pena que pueda suceder por la indolencia de todos. Trabajemos en la causa de cambiar las estructuras del departamento roídas y desgastadas por la corrupción. 

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