Viernes, 15 Feb,2019
Opinión / FEB 11 2019

4 de 150=clase media

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Con el respeto de los lectores es necesario afrontar temas que aunque uno declare no ser experto y solo expresar lo que la mayoría percibe de las intervenciones de los empleados públicos, que dan insumos para la toma de decisiones sobre el futuro de todos, o que toman las decisiones que afectan a los habitantes de un país, o mejor de toda la Nación.

Esta semana el director del organismo que define la clasificación de toda la información para definir los estratos sociales, el índice de desempleo, el que define los datos que determinarán el indicador de equidad o inequidad que se produce a nivel nacional y que sirve de base para que los organismos multilaterales clasifiquen el ingreso por habitante, o mejor aún la situación de justicia social o económica de cada Nación, manifestó que con cuatrocientos cincuenta mil pesos de ingresos una persona se podía establecer que pertenece a la clase media.

Al día siguiente un segundo de la misma entidad, por el mismo canal y a la misma hora, expresó que si en una familia de cuatro personas, cada una tenía un ingreso de ciento cincuenta mil pesos, al sumarlos daría lugar a que esa familia era de clase media. Tal vez me equivoqué al interpretarlo, pero al preguntar a algunos que tuvieron la oportunidad de ver y escuchar coincidieron que ese fue el mensaje que se entendió.

No creo que esa sea una explicación cierta. De lo contrario existiría un divorcio entre realidad y lo que nuestros ‘tecnócratas’ evalúan. En quién cabe pensar que con irrisorio ingreso se pueda siquiera subsistir en nuestra tierra. Así las cosas, los indicadores de miseria y pobreza estarían alejados de toda verdad. Y es con ellos que se mide la clase media de Colombia, entendemos el porqué la ampliación de la base de la misma recibiendo tanto de abajo como de arriba los que descienden y ascienden en este triste ambiente creado alrededor de un salario mínimo que ni siquiera cubre las necesidades de una familia, en una República donde el empleo formal es escaso, y la informalidad en ocasiones genera hasta mayor ingreso.

Diera más la impresión de una publicidad política para justificar la ampliación de la base tributaria para la clase media en Colombia.

Eso es tan incomprensible como oír que quienes postulan o nombran a los funcionarios del orden nacional en el Quindío son senadores de Antioquia, Caldas o Risaralda, como si aquí no existiera liderazgo. O que un alcalde viaje buscando la historia de otra cultura en lugar de investigar y reconstruir la propia de esta crítica sociedad.

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