Martes, 17 Sep,2019
Opinión / JUN 13 2019

El funeral de una EPS

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Para quienes tuvimos el privilegio de hacer parte de Saludcoop en sus inicios y conformamos una fuerza comercial sin precedentes, para quienes la vimos crecer y hablamos con orgullo de sus múltiples bondades, de la calidad humana de su personal y sus confortables sedes, de sus eventos de calidad y de sus exigentes capacitaciones entre otras cosas, duele ver cómo desaparece en el tiempo ante la mirada atónita de quienes le ayudamos a crecer.

Cuando Cafesalud heredó todos sus aciertos y errores, cuando Medimás retomó sus millones de usuarios, aún se sentía algo de la antigua Saludcoop en sus sedes y respirábamos nostalgia en sus pasillos, fui en múltiples ocasiones muy bien atendido, pero también me tocó hacer inhumanas filas, regresé a casa sin la totalidad de los medicamentos formulados, me fue necesario revestirme de paciencia en más de una ocasión cuando una cita de medicina general se demoraba más de ocho días y muchísimas veces también sus profesionales me atendieron sin mirarme a los ojos, sin sonreírme, y el personal de servicio al cliente fue en varias oportunidades altivo y prepotente; aun así duele verla morir, qué tristeza saber que tenemos que buscar otra casa que nos reciba porque esta vez nadie estará dispuesto a heredar toda su gloria de antaño, sencillamente el servicio de salud en nuestro país está enfermo y huele mal.

El éxodo de usuarios de Medimás que se avecina, es sin lugar a dudas un llamado de atención a todo el país, a los pacientes para que sepamos utilizar los servicios de las EPS cuando verdaderamente requiramos de ellos, sobre todo los de urgencias; al personal que en ellas labora para que la vocación de servicio innata a su condición salte a flor de piel; a quienes hacen uso irresponsable de los recursos de la salud y se enriquecen miserablemente porque ellos tienen prepagada mientras otros se mueren en absoluto silencio, y al Estado para que entienda que una sociedad enferma es el reflejo de un gobierno enfermo.

Hoy nos preparamos para el funeral de una gran empresa, para engrosar el triste número de familias desempleadas, pero si no adoptamos una actitud inteligente, moderada, responsable y honesta, debemos prepararnos para asistir a otras exequias más, que incluirán sin lugar a dudas la pérdida de costosas vidas humanas.


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