Opinión / SEP 17 2020

El vuelo del cóndor

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El escudo de Colombia ostenta una banda en la parte superior en la que dice: “Libertad y Orden”, protegida por las garras del cóndor de los Andes, ahora ave de impotente vuelo; mas, pareciera que esta combinación de palabras generara un aparente oxímoron ¿cómo ordenar la libertad o liberar el orden?

Si los funcionarios del gobierno de turno manifiestan proteger el derecho a la protesta consignada en la constitución y al tiempo la reprimen violentamente disolviéndola; y, justifican la represión explicando que el pie de fuerza está salvaguardando a los colombianos de bien de los colombianos apátridas polarizando el país.

En oposición a ese remedo de democracia representativa, donde los ciudadanos solo la practican cuando votan para que los de siempre les ordenen sus libertades con la fuerza pública, deberían en esa banda plasmarse los conceptos: ‘democracia y libre opinión’, dos pilares necesarios para una convivencia pacífica y civilizada que promueven una democracia participativa, en la cual todo individuo tendría el derecho a ejercerla; además, inculcada por la familia y la escuela con el ejemplo. 

Y, en contra de esa aparente libertad que promocionan los medios masivos de información, haciendo creer que el individuo puede decir lo que quiere sin justificar sus palabras con argumentos pertinentes, como lo promueven los numerales en los programas radiales o televisivos y en las redes sociales, se contaría con la construcción de espacios en los que se cultive la libre opinión argumentada; igualmente promovida desde la familia y la escuela. 

Democracia significa, pues, que todos están cobijados por una constitución que les exige deberes y les otorga derechos; pero, mientras la balanza de la carta magna sea inclinada con derechos para las clases privilegiadas y la carga de deberes a las mayorías, no merece el nombre de democracia.

Como, opinión pública significa que los ciudadanos pueden expresar sus ideas y reflexiones en público sin el temor de ser estigmatizados como subversivos por  funcionarios de oficina; por ello, no se puede llamar libre opinión a la representada por unos locutores y periodistas pagados por las multinacionales para que opinen a nombre de las sociedad como si arriaran rebaños.

Entonces, el cóndor de los Andes debería desplegar nuevamente sus enormes alas de gigante luciendo la banda bordada en letras de oro: ‘Democracia y libertad de opinión’ para que cese por fin los doscientos años de mudez y soledad.

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net