Opinión / AGO 02 2020

Independencia: ¡Libertad, civismo y compromiso!

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Este año, Colombia celebra 210 años de Independencia, fecha histórica, enmarcada por el conflicto del florero de Llorente, entre el comerciante español José González Llorente y el señor Luis de Rubio; algunos afirman que el florero se convirtió en excusa perfecta para animar la revuelta. El hecho es que se dio el grito de independencia y desde entonces, Colombia se ha ido consolidando como País autónomo, Estado de derecho, en el que el sistema de gobierno sigue siendo la democracia. Hoy, por lo tanto, quiero levantar la bandera de Colombia en alto y gritar: “me siento orgulloso de haber nacido en mi tierra”, Colombia, “tierra querida, himno de fe y armonía” -como dice la canción de Juan Carlos Coronel-

El grito de la independencia nos hace pensar en el verdadero significado de la libertad. ¿Qué significa ser independientes? ¿qué significa ser libres? Muchas son las tempestades que hemos tenido que vivir en nuestra nación; nos hemos visto a punto del naufragio, pero es hermoso saber que el corazón del colombiano es guerrero por naturaleza; el colombiano está hecho de un roble especial. Hemos soportado dolor y sufrimiento, vida y muerte, hemos derramado lágrimas de tristeza y de alegría en medio de gozos y esperanzas. Hemos visto crecer a nuestros niños, adolescentes y jóvenes en familias arraigadas por la fe y unidas por el amor; también hemos visto crecer a muchos, inmersos en la violencia intrafamiliar, la llamada violencia ‘societaria’ y la violencia ‘política’; hemos sido testigos de los avances y el progreso de nuestros pueblos, también hemos padecido el flagelo de la corrupción que destruye la belleza de los corazones y opaca la preciosidad de nuestro paisaje. Hemos trashumado por montes y montañas, extasiados ante el verde y el trinar de nuestras aves, hemos respirado el aire fresco del campo y estamos impregnados del olor y del sabor del sancocho campesino,  la arepa, la bandeja paisa, el ajiaco, los tamales tolimenses, la changua, el caldo de costilla, la almojábana, el cuy, la lechona y la variedad de cafés de exportación. Hemos reconocido el valor de nuestros ancestros y de los adultos mayores, también muchos de ellos siguen reclamando sus derechos y el amor de sus familias; hemos caminado por trochas y senderos, a lomo de mula, el oficio de arriería, que se esfumó con la llegada de los trenes, carreteras y cables aéreos. Hemos sido testigos de la muerte de militares y policías y de quienes siguen defendiendo la soberanía nacional como héroes de la Patria, así como la inclusión de cientos de niños en la guerrilla. Una nación rica en razas, pueblos, culturas y paisajes; un país soñador, fiestero, religioso, pujante y solidario. De ahí que, al celebrar la Independencia, también se da el grito de libertad, civismo y compromiso. 

La pregunta que me surge es: ¿Somos verdaderamente libres? Pues los colombianos seguimos de manos atadas, inmersos en muchas esclavitudes como la corrupción, la intolerancia, la violencia, el micro-tráfico, el clientelismo, la explotación sexual, etc. Sin ignorar las bondades: familias emprendedoras, ciudadanos respetables, hombres y mujeres honorables y una juventud con deseos de renovación. No hay duda, hay que trabajar arduamente, entre las diversas instituciones, para que el civismo vuelva a florecer en el corazón de los colombianos, pues el civismo, como parte esencial de nuestra cultura, despierta en nosotros el verdadero patriotismo. Y una última pregunta: ¿Cómo fortalecer el compromiso de los colombianos hacia la construcción de la paz y la justicia? Hay mucho por hacer. Colombia necesita líderes, que se forjen desde el seno de la familia, hombres y mujeres que piensen en el bien común, que le apuesten a la vida, la inversión social, la ecología integral, el respeto de los derechos humanos y el cumplimiento de los deberes. En fin, Colombia necesita que tú y yo, nos unamos; no hay otro camino; unidos para triunfar o solos para dividir; juntos para sembrar trigo o solos para sembrar cizaña. Jesús en el evangelio nos da esta clave: “Que todos sean uno para que el mundo crea” (Jn 17,21). ¡Feliz día de la Independencia! 


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