Opinión / AGO 01 2020

Médicos por la verdad

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¿A quiénes creerles? Por mi parte, nunca a la OMS y cuanto con ella se enlaza. Patrona absoluta de políticas sanitarias extremas, alarmistas, manipuladoras de la opinión pública. Elijo acercarme al rompecabezas de la COVID-19, mediante vías como las de QAnon. O con el uso proporcionado de los hilos de Twitter. Lograron quebrar economías nacionales al fomentar el encierro, obedeciendo imposiciones globalistas. 

Médicos por la verdad, es la presencia mundial disidente, crítica y bifurcada de la p(l)andemia. Centenares de médicos y reconocidos científicos en múltiples franjas de la salud, integran, con sus investigaciones no oficiales y su información al público, tal plataforma internacional donde se desmontan versiones rutinarias y masivas sobre el virus y la enfermedad. “La OMS es una carroza elefantina llena de burócratas y alejada de los problemas y de la ciencia”, sostiene el virólogo Andrea Crisanti, científico italiano que frenó la expansión del virus en una región de Italia, siguiendo manejos sanitarios opuestos a los indicados por dicha organización. 

No me caben, ni en veinte columnas más, los millares de profesionales que conceptúan sobre aspectos ambiguos del virus, la p(l)andemia, el bozal, vacunas y encierros. Hay quienes confrontan, asimilan y juzgan la historia desde zonas del cerebro primitivo o complejo-R y, desde allí, satisfechos con sus restricciones y reticencias, cubren a toda esta gente con el vocablo de conspiracionistas. 

Igual sucedió con quienes aceptaron informes oficiales cuando la destrucción de las torres gemelas y la derivada narrativa del terrorismo islámico. Se repite la historia, con magnitudes económicas, políticas, sicológicas y mediáticas escalofriantes, inhumanas. Como ningún futurólogo, escritor de ciencia ficción o profeta del desastre pudieron imaginarlas y describirlas. 

En Alemania se conformó una organización extraparlamentaria para investigar cuanto los medios no informan, descartan o adulteran sobre el virus. La percepción ingenua del enjambre digital, es producto de la manipulación ejercida por quienes adiestran individuos y masas confusas para que no cuestionen las narrativas hegemónicas. La p(l)andemia es la mayor de estas, impuesta al Homo sapiens como individuo y especie, empleando recursos biotecnológicos e infotecnológicos capaces de mutilar valores modernos de igualdad, libertad, solidaridad y equilibrio social. Harari lo señala desde sus 21 lecciones para el siglo XXI: “Sea cual fuere el bando que respaldemos, parece que en realidad estamos viviendo en una terrible era de posverdad cuando no solo incidentes particulares concretos, sino historias y naciones enteras pueden falsificarse”. 

Organizaciones como Médicos por la verdad, y otras semejantes, asumen, con riesgo, fijar ideas a contracorriente de cuanto soportamos en este momento, y cuyas derivaciones serán peores. Agrega Yuval Noah: “Mientras todos creamos en las mismas ficciones, todos obedeceremos las mismas leyes y por tanto podremos cooperar de manera eficaz”.

 


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