Opinión / MAY 23 2020

Pensando junto al virus (7)

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Desde cualquier punto de vista que se exploren escenarios y roles que nos fuerzan a desempeñar dentro de la pandemia, como prescindibles habitantes del planeta, como individuos suspicaces, o crédulos ciudadanos-de-colmena, enterados o desinformados, es incuestionable que alguien en alguna esfera nada utópica ni distópica hace con el mundo cuanto desea, cuando se lo propone y hasta donde lo considera útil para consumar propósitos que ninguno desciframos.

Ha sucedido: somos irrelevantes. De acuerdo con la expresión e ideas sostenidas por Harari: “Los algoritmos de macrodatos pueden crear dictaduras digitales donde todo el poder esté concentrado en manos de una élite minúscula, al tiempo que la mayor parte de gente padezca no ya explotación, sino algo muchísimo peor: irrelevancia”. Nuestro forzoso acorralamiento así lo demuestra. Somos irrelevantes para ‘esos’, ‘aquellos’ que con la COVID-19 como poderoso instrumento de terror, y con la sofisticada estructura mediática escaldándonos cerebro, emociones y sentimientos a escalas traumáticas nunca vislumbradas, experimentan con el ser humano y las sociedades. Invasiva infodemia para la cual no hay vacuna. 

A raíz de la favorable respuesta obtenida con un mundo manso, manipulable y espantadizo, algo igual o más infame, volverá a ocurrir. El experimento no concluirá con el final del aislamiento casero. En este ‘hecho social total’, según le denominan en ciencias sociales, donde de manera súbita nos descompusieron el tejido de relaciones mutuas, desarticulando la totalidad de instituciones con sus actores y sus valores, comienza otro ciclo de cuanto en algún lugar nos fermentan para reorganizar a su amaño las culturas, los Estados, fronteras y pensamientos humanos, de acuerdo con estructuras socioeconómicas y tecnológicas no creadas para beneficio popular. Lo resalta Ignacio Ramonet en su vasto ensayo Ante lo desconocido, la pandemia y el sistema-mundo, de los más críticos, inteligentes y actualizados análisis escritos sobre dicho tema. Con múltiples estilos y demostraciones, o sin los unos ni las otras, cada quien, con libre albedrío de expresión escrita u oral, pretenderá desde izquierda, derecha, cualquier centro o la periferia política, imponer el relato dominante de la pandemia y la cuarentena. O se registrará en el más conveniente para su ideología, ignorancia y prejuicios. 

Enfatiza Ramonet: “Nos hallamos ante una situación enigmática. Sin precedentes. Nadie sabe interpretar y clarificar este extraño momento de tanta opacidad, cuando nuestras sociedades siguen temblando sobre sus bases como frente a un cataclismo cósmico”. Es indudable: alguien a través de la COVID-19 atrapó al mundo entre sus garfas. Más de 4.000 millones de confinados, con el estado de emergencia invitando a desafueros facilitados por la ‘era de miedo, negatividad y malas noticias’ que vivimos, según le dice a Zygmunt Bauman, Leonidas Donskis, disertando sobre maldad líquida.


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