Jueves, 02 Abr,2020
Opinión / MAR 26 2020

Salvar a Colombia

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Aquí es cuando percibimos la verdadera cara humana de empresarios, sindicalistas, funcionarios — incluido el presidente — y sociedad civil, donde nos enfrentamos a una realidad, o nos levantamos o nos hundimos más.

Hoy es el momento más especial para conocer realmente la capacidad de la sociedad civil, líderes y empresarios, que, desde las empresas, instituciones o en los hogares, inicien la tarea de integrar ciudadanos dispuestos a proteger e impulsar a Colombia.

Conscientes de lo que está pasando y con medidas del gobierno cuestionadas, que se deberían subsanar a futuro, no hay disculpas, pues con el tiempo adicional que hemos tenido, es con mayor razón la obligación y el deber de recapacitar, porque lo que se percibe alrededor es fruto de olvidos e injusticias acumuladas, que muestran vacíos y diferencias sociales inmensas. Unos llenos de beneficios desmedidos por el gobierno y otros al amparo de la calle sin calor de hogar, a la deriva y sin protección, situaciones
que nos impulsan a mayores cambios, pues no desearíamos llegar a vivir ambientes, ni angustias iguales,en nuestros hogares.

Dispuestos a no vivir esas zozobras, nos corresponde aportar soluciones, sin importar ese estatus social, ni rostros ideológicos o políticos, pero sí, enseñando a la sociedad civil, funcionarios y gobernantes, cómo crear sin destruir ni malgastar, para atender las necesidades físicas y humanas. No se entiende el comportamiento de muchos ciudadanos, donde solo se oyen voces exigiendo y reclamando, sin calcular el riesgo financiero de la Nación a futuro, que a pesar de ser una responsabilidad del Estado, no hay que dejarlo solo. Al contrario, es el instante de solidarizarnos, apoyando con recursos, unos en forma transitoria, controlados, dirigidos a los más necesitados, eso sí, no a privilegiados y
beneficiados, pues muchos de ellos, que al amparo de una protección política y jurídica cuestionada, impedirán soluciones y el rehacer a Colombia, frenando soluciones mínimas para darles a millones de colombianos que hoy sufren y están desamparados.

Aquí es cuando percibimos la verdadera cara humana de empresarios, sindicalistas, funcionarios — incluido el presidente — y sociedad civil, donde nos enfrentamos a una realidad, o nos levantamos o nos hundimos más. Llegó el momento de eliminar ya esa rueda protectora que sirve de escudo y beneficio a pocos. La destrucción a las finanzas de la Nación viene en aumento y no sabemos cuándo se acabará ni qué rumbo tomará, pues ha sido y es incomprensible en miles de trabajadores, que disfrutan plenamente
de beneficios laborales inmensos, que en vez de ampliar las posibilidades para reconstruir, cierran el espacio para aportar o reducir unos beneficios desmedidos, donde expresan siempre, a mí no me toquen, pero a ellos sí.

De seguir así, con esos egoísmos y personajes intocables, preguntémonos mejor, cómo sostener a futuro la estabilidad financiera de la Nación y no perjudicar a cincuenta millones de colombianos.


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