Martes, 15 Oct,2019
Editorial / SEP 20 2018

A sacarle el jugo

La Corporación Quindío Competitivo ha interpretado muy bien este mensaje y ha empezado a construir unas líneas de trabajo que se constituyan en esa oportunidad que la economía naranja plantea y que desde nuestro territorio tiene que ser capitalizada por diversos sectores.

 

El hoy presidente de la República Iván Duque ha sido uno de los impulsores de la economía naranja desde su paso por el Banco Interamericano de Desarrollo. En tiempos de ejercicio profesional en esta entidad escribió, junto a Felipe Buitrago Restrepo, quien durante la campaña presidencial se desempeñó como su jefe programático, el libro ‘La economía naranja: una oportunidad infinita’.

Ese concepto moderno de emprendimiento creativo más cercano y fácil a la comprensión de sectores marginados por las mega apuestas de la economía de gran escala o macroeconomía, encuentran en este nuevo modelo una oportunidad de negocio para que sectores impensados puedan tener chance de emprender y crecer con un negocio que además rinde tributo al arte, a la ciencia, a la cultura y al turismo, entre tantos otros.

En su discurso de posesión hay un retazo de oratoria que define muy bien esta apuesta.“Quiero que los jóvenes de Colombia escuchen esto con atención: Estamos comprometidos con el impulso a la economía naranja para que nuestros actores, artistas, productores, músicos, diseñadores, publicistas, joyeros, dramaturgos, fotógrafos y animadores digitales conquisten mercados, mejoren sus ingresos, emprendan con éxito, posicionen su talento y atraigan los ojos del mundo”.

Este modelo económico, que también es conocido como ‘economía creativa’, está basada en la generación de riqueza a través del “talento, la conectividad y la herencia cultural” de las regiones. Busca con esta iniciativa integrar sectores que difícilmente encuentran espacio en los renglones de la economía como para que sus indicadores marquen una contribución real de desarrollo y generación de empleo.

La economía naranja desde la concepción del gobierno nacional y que debemos tener en cuenta en las regiones se divide en tres categorías: convencionales, otros y nuevas. En ellas están agrupadas las editoriales, los libros, las revistas, los periódicos, la literatura, las bibliotecas, productos audiovisuales, el cine, la televisión; así como las artes visuales y escénicas, el turismo cultural, el ecoturismo, los deportes, la moda, el diseño, las artesanías, el desarrollo de software, la arquitectura y la publicidad.

La corporación Quindío Competitivo ha interpretado muy bien este mensaje y ha empezado a construir unas líneas de trabajo que se constituyan en esa oportunidad que la economía naranja plantea y que desde nuestro territorio tiene que ser capitalizada generando espacios como el foro que tiene lugar hoy en la ciudad y con todas las acciones que demanda una hoja de ruta de esta naturaleza. El liderazgo compartido será plataforma e impulso para que se aproveche este portafolio económico.

El nombre de economía naranja se lo debe a que este color siempre es asociado con la cultura, la creatividad y la identidad. El presidente Duque se comprometió a sacarla a flote en su gobierno para que en el país, como dijo en su discurso de posesión, “además de las manufacturas, produzcamos mentefacturas y reducir la dependencia en las materias primas, agregando valor y posicionando nuestras marcas, diseños y sellos de calidad”.

Desde el Quindío, nos queda servida la oportunidad de sacarle el jugo a esta propuesta de la economía naranja, y por ningún motivo dejar pasar por alto esta cosecha ofertada por el alto gobierno.

 

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