Opinión / AGO 11 2020

Alcaldadas

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Armenia, por estos días, vive momentos confusos como consecuencia de las equivocaciones de la alcaldesa —e— Claudia Milena Rivera Arévalo: todo empezó con la solicitud de renuncia a secretarios y directores de institutos descentralizados el mismo día que asumió el encargo, la aceptación de algunas renuncias condujo al cambio y nombramiento de algunos funcionarios; por fortuna para ella, por las calidades profesionales y personales de los posesionados, los movimientos fueron aceptados con benevolencia por la prensa y la crítica mediática, pese a que la mandataria es apática a los medios, a excepción de uno o dos con quienes tiene un fluido contacto comunicacional, los demás no existen para ella, tal vez piensa que, con la amplia nómina de comunicadores de la alcaldía y su prolija presencia en las redes sociales es suficiente. El sentido común nos dice que, los asesores y consultores existen para dar respuestas, orientar y guiar a quienes precisan de sus servicios profesionales, entonces, cómo entender las equivocaciones de la mandataria local, en la adopción de las medidas al término del consejo de seguridad el miércoles anterior, las que fueron ratificadas en consulta a su gabinete y que terminó decretando el jueves en la tarde que, si bien son necesarias en su mayoría, algunas resultaron absolutamente inoportunas, innecesarias y con un fuerte aroma dictatorial, como el toque de queda a partir del sábado a las 3 p. m. hasta el lunes a las 5 a. m. con restricciones de movilidad a domicilios de restaurantes, droguerías, supermercados, tiendas y hasta los periodistas quedaríamos confinados, lo que provocó reacciones desde el comercio organizado con su entidad gremial cámara de comercio, voceros de la comunidad y líderes sociales quienes ejercieron presión, por lo que, en consejo de seguridad el sábado terminó acogiendo algunas sugerencias y decretó a partir de esta semana toque de queda de lunes a jueves de 10 p. m. a 5 a. m., y el viernes desde las 7 p. m. hasta las 5 a. m. del próximo martes 18 de agosto. Aparentemente hubo exceso de democracia en los consejos de seguridad, pero no es así; pues todo indica que fue la inexperiencia de la alcaldesa lo que le impidió la acertada toma de decisiones, además de una pésima y torpe asesoría de sus incondicionales. Al margen de estas consideraciones, hay que tener en cuenta la poca responsabilidad y falta de compromiso de los ciudadanos en relación con la COVID-19, pues Armenia venía registrando entre 20 y 25 casos de contagios al mes, pero en julio se incrementó a 200, y en los primeros 9 días de agosto fueron identificados 91, para un total de 528 casos; lo grave es que la ciudad solo dispone de 48 unidades de cuidados intensivos y 19 respiradores, si el pico de la pandemia se acelera, habrá dificultades para atender la demanda médica. Se tiene que buscar el equilibrio entre el derecho a la vida y el derecho a la subsistencia económica.

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net