Opinión / JUL 13 2020

Alianzas

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Buenas son las utopías y los buenos propósitos a la hora de hacer proselitismo político, necesario además, en esta época de tanto político con ambición pero sin imaginación, pero a la hora de gobernar hay que trabajar con realidades. Una de ellas tiene que ver con las alianzas entre los esfuerzos y los recursos públicos y los privados en regiones tan difíciles como la nuestra.

Para aterrizar estas generalidades, pongamos la lupa en Calarcá que adolece hace muchos años de espacios  públicos de recreación. El parque del Alto del Río, era el que mejor servicio prestó a los sectores populares que no tienen alternativas. Bien manejado por Comfenalco por muchos años, cada administración municipal  renovaba el contrato que relevaba al municipio del lastre de su manejo. Algún día un alcalde con ínfulas de grandeza decidió terminar el contrato con esta entidad, para instalar un pretendido museo del “yipao”. Nunca se concretó la etérea idea,  diez años  después calarqueños y vecinos perdieron ese espacio, hoy deteriorado y sometido al vaivén de los malos administradores elegidos bajo el influjo de las mareas politiqueras, al punto que  las inversiones hechas por Comfenalco en piscinas y espacios locativos  se deterioran o se las roban paulatinamente.

 El otro ejemplo es el campo de futbol “El peladero” aledaño a las instalaciones anteriores del Colegio Robledo, un muladar de piedra y arena, sede permanente de vagos y consumidores de droga, convertido hoy en un limpio y reluciente espacio, dotado además de cancha sintética, camerinos, cafetería, parqueadero, demarcaciones impecables, con una constante actividad deportiva que le cambió el aspecto a esa esquina del municipio. Este espacio que fue operado desde su creación por un Club privado que lo mantuvo en muy buenas condiciones, vuelve ahora al municipio, tal vez porque quien lo administraba no fue capaz de conciliar los intereses privados con una apertura más democrática a los usuarios del balón de menores recursos de Calarcá. ¿Terminará este espacio como el Alto del Río?

 Guardadas la evidentes proporciones, en poco tiempo se debe tomar una decisión sobre el manejo de los servicios públicos del municipio hoy a cargo de la empresa Multipropósito —acueducto, alcantarillado, aseo—, decisión que, si se actúa con sensatez y racionalidad, debe sustentarse en un estudio a fondo sobre la conveniencias del esquema asociativo adoptado para la operación de esa empresa, de la prestación del servicio, de la participación  de las Empresas Públicas,  etc. La decisión sobre si se continúa operando Multipropósito u otro privado, si regresa el manejo al municipio o se re negocia el contrato de asociación con mejores condiciones para Calarcá debe ser el producto del análisis y la deliberación pública sin populismos en un tema tan sensible como este. 

En esto de las alianzas entre recursos públicos y privados tenemos tres buenos ejemplos, hay entonces mucha tela para cortar. ¿Se imaginan los servicios públicos de Calarcá en manos de las asociaciones de la politiquería de los que sabemos?

 


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