Opinión / AGO 27 2019

Amazonas desprotegido y abandonado

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Es el apocalipsis ecológico, 24 días de devastación sin control, con más de un millón de hectáreas de bosque tropical del amazonas brasileño consumidas por las llamas, con el aniquilamiento de cientos de especies de fauna y flora, además del desplazamiento de cientos de indígenas quienes perdieron sus resguardos por la catástrofe, propagada a lo largo y ancho de una inmensa zona del territorio central y septentrional de América del Sur. 

Lo ocurrido en Brasil no es un hecho aislado, ni un caso fortuito, es muy similar a lo que ocurre frecuentemente en las selvas amazónicas de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Surinam y Guyana; donde los criminales del medio ambiente deforestan y arrasan miles de hectáreas cada día en un intenso contrabando de madera sin control, pero esa actividad depredadora oculta unas estructuras criminales mucho más fuertes y que cuentan casi siempre con la complicidad de organismos del estado de esos países, dedicadas a la explotación de oro, diamante y coltán —un mineral poco conocido pero que es utilizado con mucha eficiencia en la electrónica y en aparatos de diagnóstico en medicina por lo que es considerado el oro negro—. Es por eso que el incendio forestal de Brasil, debe alertar a la Contraloría general de la república y los organismos encargados de protección de los recursos naturales en Colombia, pues la catástrofe se originó como resultado de una reciente normativa complaciente con empresas mineras, ganaderas y de agricultura industrial; el presidente Jair Bolsonaro hace poco sancionó una ley que frenó a ambientalistas opositores a la forma en que se entregan las licencias mineras en ese país, pues la minería a gran escala ha ocasionado varios desastres ambientales con pérdidas humanas que superan los 500 muertos en los últimos 10 años. Aunque el gobierno de Iván Duque, ha desestimado la presencia de organizaciones criminales en nuestro amazonas, un reciente estudio denominado Amazonía saqueada, adelantado por la red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada, revela la existencia de por lo menos dos mil 300 polígonos en 245 zonas de explotación minera ilegal de oro, diamante y coltán en Bolivia, Perú, Venezuela y Colombia; el informe señala que son utilizados 30 ríos donde se adelanta extracción minera y que sirven para la movilización de maquinaria y elementos para esa actividad. En la amazonía colombiana también se han registrado incendios de gran magnitud, provocados por bandas criminales para desarrollar minería ilegal y cultivos ilícitos, solo el año anterior fueron arrasadas 139 mil 660 hectáreas. Hay que tener en cuenta que el Quindío no es ajeno a la minería ilegal, ganadería extensiva y producción industrial agrícola como el aguacate hass inclusive en zonas de protección; lo más preocupante, en la actualidad no existe ni una sanción a los transgresores, el ICA Quindío, no sabe, no responde; la Corporación Autónoma Regional del Quindío y la Policía Ambiental hacen lo que pueden, es decir poco. 


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