Editorial / AGO 04 2020

Arenas movedizas

El centro administrativo municipal de Armenia se convirtió en un laboratorio con muchos ensayos e idéntico número de errores y dudas que no permiten que la ciudad despegue.

Arenas movedizas

Comenzando por la cabeza del ejecutivo local, en el centro administrativo municipal parece que nadie, independientemente de sus méritos, estuviera cómodo, seguro y tranquilo en su silla. La zozobra se volvió el pan de cada día en las oficinas y pasillos del CAM, los cambios han sido muchos y por diferentes motivos y por eso la ciudad camina igual que un carro al que echan a andar con el freno de mano puesto. 

Tres alcaldes, hasta ahora, han pasado por el piso principal del centro administrativo municipal y poco o nada han podido hacer. El titular del cargo fue suspendido por tres meses sin haber completado los primeros seis meses de mandato y ni siquiera pudo sancionar su plan de desarrollo. Su primer remplazo hizo algunos cambios en el gabinete y será recordado por haber intentado colgar un par de micos en el plan de desarrollo. Quien ahora ocupa el escritorio principal del CAM sigue estudiando el municipio, ya ordenó nuevos movimientos en su equipo de colaboradores, sigue sin plan de desarrollo y su continuidad dependerá de lo que pase con Ríos Morales. Si el alcalde elegido en las urnas vuelve, el encargo de la designada habrá terminado sin haber tenido oportunidad de aportar mayor cosa y si lo primero no pasa estará unas semanas más allí, mientras se convoca a nuevas elecciones, y también será poco lo que alcance a hacer. Este año parece que ya se perdió y todo en medio de una pandemia que exigía una mayor solidez administrativa en los entes territoriales.

Desde la toma de juramento del alcalde en el estadio Centenario hasta la fecha, se han producido y anunciado 19 novedades en los cargos directivos de la alcaldía —secretarías, departamentos administrativos, descentralizados y asesorías— y así es muy difícil encontrar el ritmo adecuado, ganar confianza y tener gobernabilidad. El 50 % del gabinete municipal ha sido cambiado —renuncias voluntarias y motivadas y traslados— eso es lo  que ha pasado en la alcaldía de Armenia este año. Cambios, investigaciones, explicaciones y dudas sobre el proceder de los funcionarios, resumen, un atípico y movido 2020 en la alcaldía capitalina.

Hay funcionarios, como el secretario de Gobierno, que además de lidiar con la complejidad de su cartera, asumió temporalmente la Edua, un descentralizado que agoniza. La hoy secretaria de Infraestructura, una de las dependencias que tiene mucho por ejecutar en materia de recursos y en la que reposan más solicitudes de la comunidad, estuvo primero en EPA y recientemente fue anunciada como encargada de Amable. El secretario de Educación, pese a ser un hombre preparado para el cargo y con más de 10 años de experiencia en esta secretaría, fue relevado. El primer timonel de Imdera poco conocía del asunto y siempre se le vio encartado con el nombramiento.

El secretario de Hacienda, fundamental para la ciudad, también dijo no voy más y dejó, además de una sensación de no estar preparado para esa función, serios cuestionamientos por la contratación de varios miembros de su familia en Amable. La directora de Bienes salió en medio de investigaciones por parte de la Fiscalía y la Procuraduría, en Dafi cambiaron a la directora y a la subdirectora, la anterior secretaria de Salud se resistía a dejar el puesto pero tuvo que aceptar que no seguiría allí por esas vainas de la política. El gerente de Amable presentó renuncia y se aparta del cargo no sin antes firmar una carta en la que advierte que la aceptación de su renuncia tiene visos de ilegalidad. La gerente de Redsalud también cambió y dos subdirectores más fueron remplazados —Planeación y Bienes—. José Manuel Ríos Morales arrancó con un asesor, su amigo Jorge Barrera, que tuvo que renunciar también por investigaciones en su contra y en su remplazo llegó el exalcalde de Montenegro. La alcaldesa designada anunció tres asesores cuyas plazas no habían sido cubiertas —Social, Jurídica y Proyectos—. 

Gobernar es un acto complejo y hacerlo implica caminar todo el tiempo por la delgada cuerda que separa la gestión de la investigación y la sanción. Por eso, quien gobierna no puede hacerlo con los amigos solo porque son eso, sus amigos, o con recomendados de los patrocinadores económicos o políticos. Gobernar implica rodearse de los mejores; de gente transparente, con experiencia y creativa; sin ataduras ni deudas con terceros o con la justicia; y que quieran más a su ciudad o departamento que a su jefe político.

 

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