Opinión / JUN 15 2020

Arranca la RAP

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Con el 3.8 % del PIB nacional, el 5.1 % de la población, el 7 % de las exportaciones no tradicionales y la consolidación como uno de los destinos turísticos principales de Colombia, el Eje Cafetero cuenta con características especiales que le permiten contribuir decisivamente al desarrollo del país.

Los desafíos que impone el proceso de globalización, particularmente la tendencia mundial a la regionalización y el imperativo de concentrar los esfuerzos en la planificación más allá de los límites que trazan las  fronteras, fortalece el propósito de trabajar  como región. 

El Eje Cafetero tiene identidades históricas, naturales, ambientales, culturales, paisajísticas, que, no obstante la injerencia de las  ambiciones políticas que un día nos dividieron, han forjado a lo largo de los años una huella indeleble que se identifica con facilidad en el ámbito nacional.

 Estas premisas evidencian la importancia de la constitución del antiguo Caldas como Región Administrativa y de Planificación, RAP, entidad territorial prevista por la Constitución de 1991 que, si bien define a Colombia como una República unitaria, le otorga características de descentralización o autonomía a sus regiones. Decisiones trascendentales como esta ya la han tomado otros departamentos organizados hoy en la Región Central, Región Pacifico y Región Caribe.

  Este esquema asociativo permitirá al Eje Cafetero enfrentar de manera inteligente y articulada su proyección de futuro: ampliará la capacidad de negociación con el gobierno nacional mediante la concreción de una agenda regional coherente para la ejecución de proyectos que mejoren la competitividad, fortalecerá el trabajo conjunto para participar más activamente en escenarios nacionales e internacionales, y, muy importante, posibilitará construir una visión de desarrollo desde la complementariedad y la cooperación entre los 3 departamentos.

No será fácil combatir, en proyectos como este, las prácticas individualistas o de cacicazgo político, tan comunes en el país y tan difíciles de desarraigar, que atentan contra estos esquemas asociativos, de todos modos la necesidad de resolver los urgentes problemas  del atraso y del estancamiento inducen a asumir los retos de la integración regional. Se trata de una propuesta liberadora de esa herencia típica española de centralismo avasallante y  periferia sometida, igualmente de los regionalismos mal entendidos que tanto daño han hecho.

La constitución de la RAP no debe excluir  relaciones territoriales estratégicas con otros esquemas asociativos que tengan que ver, por ejemplo, con la Cuenca del Pacífico, así como con otros departamentos como Antioquia, Valle del Cauca y Tolima, por ejemplo.

En esta asociación de departamentos que conforman la RAP, a mi juicio, hay envuelto un asunto esencial: este puede ser, si  así se maneja, un proyecto político muy importante, tal vez el único que permita GENERAR y PROMOVER estructuras reales de cambio, que muevan y trasformen esta sociedad, ahora, cuando la política local se  ha convertido en el lugar del no poder para los anhelos ciudadanos.

Tenemos gerente quindiano, Luis Guillermo Agudelo Ramírez, un profesional competente que nos devolverá la esperanza de convertirnos en la región ganadora que queremos. 

 


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