Lunes, 20 Ene,2020
Opinión / DIC 09 2019

Belleza y memoria

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Como el mejor epílogo de una gestión cultural intensa y valiosa, liderada por el secretario departamental de Cultura, James González Matta, se inauguró el pasado viernes en la sala Roberto Henao Buriticá de la gobernación del Quindío la exposición Oxidaciones Prehispánicas Dos, del artista plástico Carlos Alberto Forero, más conocido en el contexto artístico como Cabeto.

Como parte de una agenda creativa destacada, que da continuidad a exposiciones realizadas en Pereira y en la Alianza Francesa de Armenia, el autor le ha dado vida a unas hermosas piezas, que además de crear una belleza estética incomparable con una técnica muy original, rinde tributo a nuestros ancestros.

Se trata de 26 obras en gran formato, donde se aprecian 12 años de investigación y exploración de este artista colombiano, inquieto también por la historia, el color, los metales, la química y la tradición.

La cultura Quimbaya prehispánica se recrea en sus símbolos y sellos, con creaciones de gran originalidad, que además de ser en sí mismas un homenaje a la grandeza del pasado y a la conexión con quienes habitaron este espacio antes que nosotros; permite disfrutar una fusión entre la geometría, la química y la estética, gracias al dominio que Cabeto posee de una técnica poco convencional, que le permite conquistar uno de los tesoros más preciados para cualquier artista: la originalidad, el propio estilo, el sello inconfundible de una creación única que demuestra madurez artística y al mismo tiempo, exhala la vitalidad de la innovación.

Vale la pena visitar la exposición, colmada de magia, matizada por el encanto particular que tiene lo rescatado de los tiempos idos y preciosa en sus formas, pues la oxidación combinada con el dorado que matiza algunas creaciones, combina dos formas de ser y conecta al espectador con una metáfora fantástica del tiempo y un sinnúmero de sensaciones que solo el arte permite experimentar.

Se puede sentir que se mira una pirámide gigante desde el cielo, que se descubre un laberinto en el pensamiento, que se acarician los triángulos perfectos de una obra magistral que ha derrotado a las horas o simplemente, se contempla la grandeza de una civilización, cuya herencia palpita todavía dentro de las venas.

Excelente regalo de Navidad para el Quindío, una oportunidad fantástica para que propios y visitantes disfrutemos de una exposición magnífica, impecable, majestuosa y un reflejo claro del talento que vive en nuestra tierra, que nos proyecta con honor y nos debe conducir a la admiración y al respeto por la capacidad de crear y dejar para la memoria colectiva, obras inspiradoras, reveladoras y singulares, como las que hacen parte de la creación de Cabeto.


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