Opinión / AGO 09 2020

¿Carreteras sin peajes?

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¿Qué tal soñar con un país que disponga de excelentes carreteras y autopistas a lo largo y ancho, sin las molestas filas e interrupciones permanentes para el pago de costosos peajes que además generan congestión?

En nuestro caso colombiano pareciera una utopía, cuando se ha constituido en el principal instrumento de financiación de infraestructura aplicable en departamentos y en municipios, mediante ordenanzas y acuerdos y en la Nación mediante la Ley 787/2002. En algunos casos, la construcción de las vías es asumida por la Nación con recursos de su presupuesto o mediante empréstitos que se cubren o compensan tal instrumento. Ahí comienza el calvario pues, aunque se tiene establecido el sistema de licitación con aparente transparencia para la adjudicación de contratos a firmas particulares, ya sabemos la cantidad de interferencias a que es sometido, cuando se tienen en medio compromisos de carácter político, pago de favores a financiadores de campañas, cobro de prebendas, continuos reajustes, aplazamientos entre otros. De ahí, el crecimiento exorbitante del costo, del tiempo de construcción, la incertidumbre en la calidad, entre otros factores. Ante estas circunstancias, en nuestro país surgió hace varios años, la figura de Alianzas Público Privadas, APP, como mecanismo para que una empresa privada, presente al gobierno propuesta para construir con sus propios recursos las vías y se encargue durante un término de 30 años de su mantenimiento en los cuales recaude los peajes en compensación y desarrolle las obras complementarias que se requieran. 

En el caso de un país como Australia, si es posible disfrutar de ese sueño aludido, de transitar por unas vías excelentes, construidas y mantenidas en su totalidad con recursos públicos, sin que se tenga establecido en ninguna de ellas el cobro de peajes. Solo se cobra en algunos sitios urbanos donde el conductor a libre elección quiera transitar con mayor celeridad o tomar otras vías de mayor congestión donde no hay peaje. El mecanismo de pago es automático, mediante un dispositivo instalado en el vehículo que cuenta con un saldo permanente en efectivo y auto recargable para mantener saldo mínimo a medida que va siendo consumido. Si no lo tiene, mediante la placa captada por una cámara, le llega el cobro a su correo. Otro detalle interesante es que no se cuenta en las carreteras con los operativos policiales que tenemos en Colombia para controlar infracciones por velocidad u otras, propenso como sabemos al consabido soborno. Un vehículo se ubica en sitio estratégico con una cámara fija, toma las respectivas infracciones y estas son enviadas al correo del infractor quien puede objetarla, si no esta de acuerdo, presentando las correspondientes pruebas.

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