Domingo, 26 Ene,2020
Opinión / OCT 03 2019

Cisneros, ciencia e ingenio

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Luego de su fundación en Medellín y su paso por el Tolima, en los años 50, el batallón de ingenieros Francisco Javier Cisneros llegó a estas tierras para convertirse en patrimonio de los quindianos. No hay un solo palmo de este territorio que no haya sido beneficiado por el trabajo de sus soldados. 

El Cisneros, como coloquialmente se le denomina, es un referente de confianza y desarrollo. Pero como suele suceder, pocos conocen la historia del personaje en cuya memoria se bautizó esta particular unidad militar.

Francisco Javier Cisneros Correa fue un visionario de su época. Ingeniero civil, general de división, constructor de ferrocarriles, revolucionario, director de periódicos, escritor, empresario de correos y navegación, se convirtió en protagonista de cada uno de los escenarios en los cuales incursionó.

Cisneros nació en Santiago de Cuba en 1836. Se graduó como ingeniero en La Habana, viajando luego a Nueva York  para perfeccionar sus conocimientos. Regresó a la isla un año después para trabajar con una compañía inglesa. En poco tiempo ganó fama por su desempeño, pero también por ser enemigo acérrimo del dominio español. Perseguido en La Habana por agentes del gobierno, escapó de forma audaz. Participó en algunas acciones bélicas, viajó a Colombia en 1870 con el deseo de conseguir voluntarios para sumarse a su causa. En efecto lo logró, varios hombres del Estado del Cauca viajarían para batirse en Cuba como leones, lo cual siempre agradeció.

Llegó al Perú en 1873. Tiempo después sería contactado por el gobierno del Estado Soberano de Antioquia. Era necesario emprender un proyecto para romper el aislamiento a que estaban sometidos sus pobladores, por las desfavorables condiciones geográficas de su territorio. En febrero de 1874 se aprobó el contrato para la construcción de un ferrocarril que partiría desde Puerto Berrío hasta llegar a Medellín. En  la financiación inicial de la obra participó doña Mercedes Córdova de Jaramillo, hermana del prócer José María Córdova. Aquella empresa se vería enfrentada a retrasos por las guerras civiles,  obstáculos naturales y dificultades logísticas que serían superadas por la tenacidad del ingeniero cubano.

A Cisneros se deben obras como la culminación del tramo final del ferrocarril de Bolívar en Barranquilla; el tranvía de esa ciudad, la construcción del muelle de Puerto Colombia y el ferrocarril de Antioquia. Participó en proyectos en el Cauca y Cundinamarca, además de montar una empresa de vapores por el río Magdalena. Su colosal hazaña fue conectar al país con el flujo comercial por el Atlántico.

Vivió en Barranquilla, donde fue un próspero empresario hasta entrar en decadencia. En 1898 se marchó de Colombia, falleciendo en Nueva York agotado por las enfermedades y las cuantiosas deudas. Su vida y obra estuvieron signadas por el conocimiento, la experiencia, el esfuerzo, el trabajo, la tenacidad y una pasión irrefrenable por convertir cada derrota en una victoria.

*Miembro Academia Colombiana de Historia  Militar.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net