Coctelera / JUL 27 2020

Coctelera

Preparamos un coctel informativo con una repentina partida que se lamenta en dos gremios y la vacuna que le aplicaron a un comerciante de Armenia para agilizarle el permiso para abrir.

Luto por partida doble

La repentina partida de José Orlando Oliveros Rodríguez fue lamentada por partida doble. Lo extrañarán en la rama judicial pues fue presidente de Asonal y lo recordarán con cariño en el gremio periodístico ya que locutó en varias emisoras de la ciudad. Orlando Oliveros tenía 74 años, caminaba de su casa en el Limonar al centro a pie y diariamente hacía más de una hora en elíptica. No padecía ninguna enfermedad, esta semana estuvo algo indispuesto y lo revisaron los médicos en su casa, le tomaron un electrocardiograma que no arrojó ninguna alteración. El sábado en la tarde, en un sillón de su hogar, respiró por última vez. Se fue en paz, sin aspavientos, sin sufrir, rodeado del amor de su familia. Paz en su tumba. A su esposa Luz Mery, a sus hijos Nora Elena, Fabián y Julio César, y demás familiares nuestra voz de pesar y un abrazo solidario en tan difícil momento. Su hijo Fabián hoy recuerda con cariño que el año pasado llevó a sus padres a San Andrés para celebrar los 51 años de casados. La foto que acompaña esta nota corresponde a ese viaje.

Aprovecharon el desorden I

Un comerciante de Armenia, angustiado porque su solicitud ante la alcaldía de Armenia para abrir su negocio no fuera tramitada oportunamente, terminó en contacto con funcionarios de la secretaría de Salud de Armenia para intentar agilizar el trámite y poder volver a atender público. La pandemia provocó un desespero general e incluso se convirtió en una oportunidad para que algunos inescrupulosos pescaran en río revuelto. Los funcionarios contactados por el angustiando empresario ofrecieron su ayuda a cambio de $600.000, tenían la vacuna lista y no precisamente para evitar el contagio. Seguramente ni el alcalde ni el secretario de Salud están enterados de lo que hacen algunos de los funcionarios de esta cartera pero sería bueno que investigaran para evitar que así como vacunaron a esta persona lo sigan haciendo con otros comerciantes que como el de este caso, por temor a represalias no denunciaron lo ocurrido y prefirieron agachar la cabeza con tal de tener más rápido el permiso.

 

Aprovecharon el desorden II

La dosis de la vacuna aplicada por los funcionarios públicos al comerciante de Armenia tenía algunas restricciones. Al solicitante del permiso le aseguraron que su permiso estaría listo más rápido que otros y le cumplieron, pero también le indicaron que no podía comprar ni el gel, ni demás elementos de bioseguridad en un lugar diferente al que ellos indicaran. Le dijeron que tranquilo, que en los $600.000 que le cobraron por el trámite, que es gratuito, estaban incluidos los productos de desinfección. Llamó mucho la atención que en la visita de los “expertos en bioseguridad y vacunas” al sitio, no portaban tapabocas aunque si lo exigieron a los que estaban en la empresa e incluso les llamaron la atención. Lástima por el comerciante que tuvo que pagar por un trámite que no tiene costo y que según dicen desde la Alcaldía es sencillo y no se demora, y lástima por los servidores públicos que se sirvieron de la necesidad de los demás.

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