Opinión / AGO 04 2020

Colombianos endeudados

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Las deudas para una persona o empresa se convierten en un lastre que impide crecer o lleva a una situación de incertidumbre. Haciendo que se trabaje el doble, ya que debe obtener más ingresos para mantener los gastos normales pero además debe conseguir para pagar la nueva obligación. Todo depende de cuánto entra y cuánto sale y qué queda. Solo con ese excedente se puede tener una deuda, de no ser así, evítela, para la salud de su economía y tranquilidad personal. 

Colombia, en enero de 2020, llegó a 140.060 millones de dólares, entre deuda de corto y largo plazo, repartida entre el sector público con un 26.8 % del PIB, es decir, 75.363 millones de dólares; mientras que el sector privado alcanza el 23 % del PIB: 64.697 millones de dólares. 

Según el Banco de la República, hoy la deuda externa está en cerca del 50 % de lo que ingresa al país por el PIB. Deuda que en su mayoría se debe a EE. UU. con interés alto, lo que hace que el país sea presionado por su prestamista en sus políticas y decisiones. De cada $100 que le entran al país ya se deben $50 y deberá vivir con el resto. Situación generada por malos gobiernos, corrupción, burocracia y la falta de una economía diversificada y proyectada al mercado internacional, en la que el conocimiento no se usa para generar valor agregado. 

Se tienen miedos para pensar en grande y aventurarse en los mercados mundiales, con todo lo que se puede producir, tanto en lo urbano como en lo rural. 

Una deuda que empezó hace 200 años solicitando 4 millones de libras esterlinas para financiar las campañas de Bolívar y sostener el país. Luego, en los años 20 y 40 se dejó de pagar, lo cual aumento el valor de los intereses, lo que se juntó con asumir toda la deuda de la Gran Colombia —Quito y Venezuela—. Los colombianos se han enseñado a estar endeudados y los grandes ganadores son solo los bancos o las entidades crediticias. 

Según el Informe de estabilidad financiera del Banco de la República, antes de la pandemia, de cada $100 que ingresan a los hogares, $16 se destinan al pago de deuda —intereses y abono de capital—. Ya sea para pagos de créditos de libre inversión, tarjetas de crédito y adquirir carro. En otros casos se usan para consumo, vivienda, microcréditos y comprar accesorios tecnológicos como celulares. 

Tener una deuda externa solo perpetua la pobreza, polariza la sociedad, genera mala nutrición, afecta la democracia, impide dotación de servicios sociales, sanitarios y educativos y afectan a toda la población con reformas que solo alimentan la corrupción. Debemos aprender de países como Botsuana, hace algunos años sumido en la pobreza, hoy con la más baja deuda externa, que emerge como una economía en desarrollo en África. ¿Será que a una persona, empresa o país endeudado le es fácil progresar?

 


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