Editorial / AGO 05 2020

Con quién gobernar

Rodearse solo de amigos y recomendados, aunque no sean idóneos para coadministrar una ciudad o un departamento, termina echando por la borda cualquier plan de desarrollo.

Con quién gobernar

Uno de los primeros y principales retos de un recién elegido gobernante es la conformación de su gabinete. Quien tiene la misión de gobernar un territorio advierte, desde ese instante, el talante y las intenciones que lo acompañarán durante su mandato. La nominación a un cargo no solo habla, bien o mal, del nominado sino de quien lo nomina. Cuando predomina el cálculo político sobre las capacidades técnicas, quien gobierna pierde liderazgo y de paso la confianza de los electores y cada decisión o acción partirá de la duda. 

Varios son los errores recurrentes de alcaldes y gobernadores en la designación de los cargos directivos. Uno de ellos, el que más daño le causa a los territorios, es endosar los puestos al jefe político de turno para que éste, como suele suceder, perpetúe funcionarios que actúan con más lealtad hacia él que a la ciudad o al departamento y por eso terminan encartados con la justicia. Muchos de los funcionarios privados de la libertad y/o sancionados no fueron capaces de decir no a tiempo aunque estuvieran arriesgando su futuro y empeñando su conciencia.  

Pocos son los mandatarios que miran hacia adentro de la administración que orientarán y tienen el coraje de promover a cargos directivos a funcionarios que llevan años de carrera administrativa, que tienen la memoria de los procesos, que se han capacitado y podrían realizar una labor exitosa, y prefieren nombrar  a los apadrinados, entre los cuales también hay profesionales buenos, pero que usan su cargo para tomar vuelo y por eso el ritmo en la administración pública es tan lento y enredado. Claro, menos cuando hay que agilizarle algo al pluma blanca de turno, porque ahí sí todo fluye.

Un alcalde o gobernador no puede ni está en la obligación de saber de todo y tener una solución mágica para cada problema. Por eso tiene asesores y en ese trabajo colaborativo es que surgen las buenas ideas. Lamentablemente muchos asesores solo tienen como meta cobrar el sueldo, figurar en los medios y darle palmaditas en la espalda al líder del gobierno y el alcalde o gobernador termina no con secretarios o asesores sino con una nómina de áulicos pagada con dineros públicos que tiene como único propósito decir que sí a todo, así eso incluya acciones torpes o que promuevan la corrupción.

A los buenos funcionarios, no importa si hay cambio de gobierno, debería premiárseles con la continuidad, pero no. Cada mandatario anda con una lista negra debajo del brazo que por lo regular administra uno de sus asesores y descalifican buenos profesionales por el simple hecho de no haber sido uno de sus soldados de campaña o haber pertenecido a la nómina del gobierno anterior. Muchos son los casos de directivos, y eso lo saben incluso sus jefes y aun así los sostienen, que no saben cuáles son las metas de la cartera que les fue encomendada, que no tienen idea de los procesos, que poca o ninguna gestión y formulación de proyectos promueven y que optan por la dilación para disimular su incapacidad.

Y si en los cuadros directivos hay falencias, ojo con la nómina de contratistas. Hay mucho señorito y señorita a los que solo se les ve la cara para radicar la cuenta de cobro, que se dan el lujo de poner su propio horario y que incluso tienen contratos en varias dependencias. Ahí también tiene mucho que hacer un alcalde o gobernador si quiere que los procesos marchen, que los resultados se vean y que su gestión no se resuma en solo anuncios. 

La tarea de un gobernante también es elegir buenos perfiles y evaluar el desempeño por cumplimiento de metas y a la luz de indicadores para tener un verdadero equipo de gobierno, con pasión por su trabajo, que respete y dignifique la labor del servidor público y para el que el horario y el salario no sean lo más importante.

 

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net