Lunes, 24 Jun,2019
Opinión / ABR 14 2019

Conocimiento y certeza

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

No se sabe de la certeza o eficacia de muchos conocimientos, pero tienen utilidad o se valoran por su uso en contextos determinados: “El consumo de avena en ayunas ayuda a rebajar el colesterol alto”, “el aire libre y el trato indiscriminado con elementos naturales —arena, barro, bichos, pasto— contribuyen en el niño a desarrollar protección futura respecto a padecimientos e infecciones intestinales y respiratorias”. 

Estos asertos no afirman nada  categórico y definitivo, como sucede con el siguiente, del que no se duda: “La única certeza que tenemos es la muerte”.  

El carácter falible y provisional de todo conocimiento —en el que se incluye la ciencia— no restringe la confianza o utilidad que hay en él para la vida ordinaria y las necesidades vitales. Alguna vez se creyó en las verdades necesarias, como que todo lo que tiene color tiene extensión, pero a la postre fueron rebatidas a la luz de la disputa en torno a la verdad de la geometría. A estas verdades se les introdujo el elemento subjetivo, de quien juzga algo verdadero y está dispuesto a creerlo para actuar de conformidad de acuerdo con los términos y el sentido que tienen: un creyente cristiano no duda de la resurrección de Cristo. En este punto, verdad y creencia se confunden, pues no basta con que haya una verdad si nadie dispuesto a creer en ella. “El consumo de cigarrillo es perjudicial para la salud”, es una verdad probabilística, que carece de efecto si el fumador no reacciona en consecuencia o si está impelido a consumirlo por su adicción a la nicotina.   

Hay verdades que en principio solo sirven a los propósitos del conocimiento, de clarificar y explicar los fenómenos de la naturaleza y entender sus leyes; algo como el estudio de la física respecto a la existencia de agujeros negros. Pero una de las cosas que se reclama del conocimiento es su carácter práctico. Un paciente que padece una terrible enfermedad, se aferra al dictamen médico como a una tabla de salvación, y espera que sea cierto lo que se afirma de ella y la forma del tratamiento que pueda devolverle la salud y mantenerlo con vida. La certeza es lo más satisfactorio, pues de nada le sirve que le digan: “voy a probar con esto a ver qué resulta”. 

Condición básica del conocimiento es la certeza o seguridad que hay en él; nadie desea hacer cosas equivocadas o de consecuencias inesperadas. Pero la provisionalidad del conocimiento es algo paradójico, porque ningún conocimiento, por efectivo y seguro que sea, no ofrece jamás nada definitivo y concluyente. De modo que es necesario aprender a vivir en un mundo de conjeturas y recurrir a creencias legítimas, las que contienen conocimiento elaborado y confrontado al máximo.  


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net