Opinión / ABR 08 2020

Coronavirus, reflexión y cambios

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Son tan variados los momentos vividos en los últimos días, que por placeres desbocados o por la tranquilidad laboral de unos, no advertían o no interesaba indagar esas de-sigualdades humanas, sociales o deficiencias estatales. Este encierro obligatorio, esa angustia, el abandono de miles de colombianos se valora hoy como la gran lección de la vida. Al vivir todos en forma igual, sin importar su trono o poder, percibimos una orfandad inmensa del Estado y gobiernos en la salud, creando dudas que hoy requieren respuesta inmediata de los gobernantes ¿Dónde está esa reforma a la Salud (ley 100), que tanto hablaron como la más completa?

Gran lección de misericordia que mi Dios nos dejó. Vemos ríos humanos de todos los sectores aportando y creando soluciones en hospitales y el cuerpo médico entregándolo todo. A esos seres humanos que vivían al amparo de la calle, los vemos ahora con sueños y esperanzas de un nuevo renacer. Dios quiera que ese reverdecer no sea breve, sino el inicio de esas transformaciones sociales y empresariales, sin destruir las finanzas de la nación. Expresa Alejandro Gaviria, rector de la universidad de Los Andes, que le gusta repetir una obviedad que también le leí alguna vez a un economista gringo: “Lo que es insostenible tiene que parar”.

En la Semana Mayor, y tomando el ejemplo de la sociedad civil por esa entrega desinteresada, se invita al presidente y su equipo de trabajo, congreso, cortes, funcionarios, incluidos los del exterior, y sindicatos, a que dejen a un lado esos egos e intereses, piensen en la nación, en los otros colombianos y se pregunten: “con ese costo millonario que gozan de beneficios enormes e inútiles unos, que paga la nación, que será de la estabilidad financiera del país, de donde tendrá que sacar recursos para seguir sosteniendo nóminas costosas o será que requieren saber cuántas víctimas, enfermos o empresas quebradas hay para poder reaccionar en bien de la patria.

Reflexionemos, una nación sin recursos, endeudarse para pagar nóminas, pensiones con subsidios injustos, desempleo alto, el temor de empresarios y otros factores, de no corregir o adicionar a tiempo lo que se requiere, Colombia entraría en grave situación de riesgo.

Hoy no solo hay que combatir la COVID-19, hay que luchar y eliminar desde ya, otras pandemias existentes, vivas y destructoras, que ocultan primas de todo, privilegios, favores, subsidios poderosos, excepciones tributarias, que con dinero público disfrutan pocos, impidiendo y cerrando espacios a la nación. 

Se modificó la constitución para cambios absurdos, elección de presidentes y gobernadores, sin resultado positivo alguno, que, al demoler esa variedad de lujos y bonificaciones desbordadas, son dineros que beneficiarán inmediatamente a la nación. 

Empresarios, funcionarios y trabajadores, tenemos una fuente grande de recursos que se requiere, demostremos profesionalismo al servicio de la nación y no ser simples ciudadanos que expresan, “mi cueva la cuido yo y los demás, que se j...”.

 


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