Opinión / MAY 18 2020

Correr

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

No hace falta equipo, ni compañeros ni contrincantes, tampoco se necesita equipamiento sofisticado, no hay que ir a un sitio en especial, ni se deben cumplir tiempos estrictos. Con tenis adecuados y un camino que cumpla mínimas condiciones uno puede correr cuando y cuanto le apetezca… además es gratis. 

Comencé a correr hace años, antes de que me preocupara la obesidad, el sedentarismo, el corazón o incluso el cigarrillo –a pesar de ser vicios incompatibles llegué a correr en la época en que fumaba–. Aunque al principio tuve episodios de pereza o aburrimiento paso a paso me fui acostumbrando y hoy soy un adicto. Ahora no lo hago por deporte, por vanidad, por obligación, es un placer que saco de paseo casi todos los días.

 Inicialmente corrí dándole vueltas a una cancha de futbol cerca de mi casa, luego fui expandiendo mi mundo a pasos, por pistas, parques, carreteras, caminos veredales, avenidas. Ahora donde voy llevo pantaloneta y tenis para “trotarme” los lugares que me gustan. Lo he hecho en el parque Simón Bolívar en Bogotá, en la pista del estadio de la Pontificia Bolivariana en Medellín, en el parque de la Salud en Cali, en el malecón de La Habana, en el de Guayaquil al lado del río Guayas; en mi hábitat quindiano en la pista del estadio Centenario, en el Parque del Café, y en vías secundarias como las de Hojas Anchas, El Caimo, Calle Larga, Chagualá, en los pueblos y entre pueblos, en los corregimientos, en todas partes. 

Como conozco bien el entusiasmo pasajero de los amigos que un día me acompañan y al otro día desisten, troto solo. Compadezco a los muchachos obligados en las clases de gimnasia, correr sin querer debe ser una tortura sin sentido.

No escucho más música durante el ejercicio, que el sonido del ambiente y me gozo viendo pasar el mundo a lado y lado en sentido contrario. Troto de día, algunas veces de noche, haciendo sol o cuando llueve.

Me ha tocado ver cosas de no creer, como la de un muchacho en la pista de la Universidad del Quindío que trotaba mientras leía un libro, a pesar que comparto con Vargas Llosa que correr es un placer intelectual, estas son 2 actividades que me apasionan pero ejercidas de manera separada. 

No soy ningún profesional, apenas un aficionado en estas lides, no pretendo récords ni marcas, no compito con nadie, generalmente corro entre 8 y 10 kilómetros cada 2 días y me asombro cuando pienso que a la vuelta de un año un aficionado, como yo, pueda hacer más de 1.000 kilómetros.

Me gustaría ir a la maratón de Boston, a la de Nueva York, a vivir esas fiestas, también que en el Quindío se institucionalizara una que cada año atrajera turistas del mundo. 

No sé si corriendo se viva más, pero sí sé que es una vida más plena.

A ver si se animan.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net