Lunes, 16 Sep,2019
Opinión / MAR 24 2019

Creencias exacerbadas

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Lema del día mundial del agua, que debería ser los 365 del año y se quedarían cortos para que logremos adquirir conciencia suficiente aportando lo mínimo que nos corresponde para cuidar este indispensable y preciado líquido para la vida de todo ser humano.

 

Este viernes 22 de marzo fue instituido en 1992 por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo, Cnumad, bajo tal nominación, como medio para llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de sus recursos. Este año el tema es “No dejar a nadie atrás”, como adaptación de la promesa central de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible de cuyo progreso todo el mundo debe beneficiarse. Es triste conocer datos estadísticos acerca de las falencias que el mundo nos muestra en cuanto a disponibilidad de agua y que debería constituir motivo para que apreciemos y nos preocupemos más por lo que nos corresponde hacer en cuidado, protección y uso racional. Unos 2,1 millones de personas, 25% de escuelas primarias, más de 700 niños menores de 5 años que mueren a diario de diarrea y más de 800 mujeres por complicaciones en el embarazo o en el parto, 80% de personas en el campo, todos con carencia de agua potable en sus hogares. 

Recordemos las experiencias que a todos nos ha tocado vivir y acá en Armenia en fecha muy reciente cuando nos quedamos sin el suministro por unos pocos días que, aunque por fortuna no han registrado graves consecuencias, si han alcanzado a generar serios conflictos incluidos de orden público y especulación entre otros. Reflexiones de las Naciones Unidas que siempre debemos tener presentes y que se complementan con estas otras para que afiancemos la responsabilidad no solo con la generación presente, sino con las que nos han de suceder y quienes tampoco deben “quedar atrás”: 68,5 millones de personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares tienen problemas para acceder al abastecimiento de agua potable. Aproximadamente 159 millones de personas recogen el agua potable de fuentes de agua superficial, como los estanques y arroyos. Unos 4000 millones de personas —casi dos tercios de la población mundial— padecen escasez grave de agua durante al menos un mes al año. 

Frente al mundo estamos en un país privilegiado en disponibilidad de agua, gracias a la Providencia Divina y por ende nuestro compromiso con ella tiene que ser aún mayor. Se debe asegurar su acceso a todos, marginados e ignorados. Sobre recursos económicos, deben los gobiernos aplicar racionalidad impidiendo que la corrupción continúe apropiándose de gruesas sumas por cuantiosas inversiones en infraestructura que poco aportan al saneamiento, cuando existen otras tecnologías más efectivas, rápidas y menos onerosas.


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