Opinión / AGO 08 2020

Cuarto poder

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Cuántas veces, luego de leer o de escuchar una expresión, empezamos a utilizarla desconociendo la razón por la que haya sido producida.

Para muestra, un botón. ‘Cuarto poder’ es la expresión referida a los medios de comunicación en cuanto constituyen un sector dotado de fuerte influencia en los asuntos sociales y políticos de un país. ​ 

Comenzó a emplearse colocando la prensa al nivel de los tres poderes tradicionales del Estado, —ejecutivo, legislativo y judicial—, según Carlos el Barón de Montesquieu, filósofo y jurista francés cuya obra se desarrolló en el contexto del movimiento intelectual y cultural de la Ilustración.

La mencionada expresión alcanzó popularidad cuando el escritor y filósofo escocés Thomas Carlyle se la atribuyó al escritor, orador y político anglo-irlandés Edmund Burke, quien la pronunciaría en el debate de apertura de la Cámara de los Comunes del Reino Unido en 1787 —dos años antes de la Revolución Francesa—. 

En su discurso, Edmund Burke dijo que había tres poderes en el parlamento, señalando que en la tribuna de prensa era donde se sentaba el “cuarto poder”, de lejos, más importante que los demás.

Vale la pena destacar que en ese momento la prensa ocupaba el cuarto espacio de los escaños en el Parlamento inglés, al lado de quienes ocupaban los otros tres: los lores espirituales —representantes de la iglesia—, los lores temporales —la nobleza— y los comunes —los políticos—.

Detallando el asunto, aunque la prensa no es un poder oficial del Estado, ya que en democracia la máxima autoridad la encarna el pueblo y los medios de comunicación simplemente expresan el pensar, sentir y la voluntad populares, la información es poder porque está presente en todos los canales de conocimiento y se canaliza por vías muy rápidas. 

La relación entre poder y prensa ha quedado suficientemente probada y en el transcurso de la historia, logrando identificar la prensa como cuarto poder. 

Como veedora, analítica, crítica, o como simple observadora, la prensa ha ejercido y ejerce una poderosa influencia en el quehacer político, hasta el punto de ser considerada como ‘entidad de control y vigilancia’, o como ‘superintendencia’ por quienes asumen el poder.

Hasta la aparición de la internet y de las redes sociales, los medios de comunicación, como televisión, radio, prensa escrita, libros, música y cine, han ejercido con timidez, con temor u otras limitaciones, la función de estar pendientes del accionar público y privado.

El ‘cuarto poder’ es necesario en cualquiera democracia por su capacidad para denunciar las irregularidades que se dan en ejercicio de las diferentes actividades.

Todas las formas de violencia, conformación de carteles, uso indebido de recursos, acosos, maltratos y abusos de autoridad son insumos sustanciales para quienes ejercen el periodismo con solvencia ética y moral, sobre todo, a partir del momento cuando la democracia pasó de ser representativa, a participativa.

 


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