Domingo, 15 Dic,2019
Opinión / MAR 20 2019

De la estación al teatro

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Dos obras que no tendría que tardarse más de 3 años para verlas terminadas si existiera gobierno, sentido de pertenencia, respeto por los valores, acatamiento a los anhelos de los ciudadanos y menos mediatización cultural, serían suficientes para una transformación integral de Armenia, porque se jalonaría prosperidad y desarrollo y el ambiente suficientemente apto para la aplicación de la economía naranja tan de moda en el lenguaje de la Colombia pos guerra.

Esas obras son, el centro turístico y cultural metropolitano La Estación y el teatro municipal, que cuenta con los terrenos más apropiados, el lote en el que estuvo el antiguo colegio Santa Teresa de Jesús u Oficial de señoritas en el parque Sucre. Son más o menos 12 mil metros cuadrados. Tiene niveles naturales para la ejecución del proyecto diseñado por el arquitecto José Miguel Jaramillo, descendiente de la estirpe mayor en el civismo de la sociedad quindiana.

En cuanto a la obra de la estación les digo amigos, que vergüenza debiera darnos a todos por mantener en la señalización de Armenia la ruta por la que se llega al ‘centro turístico y cultural La Estación’. Hasta eso son capaces de hacer los gobernantes sin escrúpulo que han pasado por la ciudad. El problema aquí es que nadie quiere ser alcalde. Abunda la crítica y existe la idoneidad suficiente entre personas que lamentablemente se niegan a participar en política.

Al país, pero especialmente al Quindío se le olvidó que Gilberto Álzate Avendaño nos repetía en su época a los colombianos, que “la política se la hace o se la padece”. Eso ha sido siempre así. Cuando el poder de la ciudadanía reacciona, los corruptos salen corriendo. Nadie puede estar al margen de ella. El buen ciudadano tiene que hacerlo como actor o como espectador. Este es el arte imponderable que siempre ha determinado para bien o para mal el gobierno de los pueblos.

La sociedad se aísla por culpa de la comunicación precaria, o por indiferente crea abismos que impiden el acercamiento imprescindible con los mejores ciudadanos y con una visible modorra, van dejando pasar a cualquiera por los caminos de la democracia permitiendo que los peores nos gobiernen.

Por supuesto que han sido los políticos creadores del molde que identifica la sociedad en donde actúa. Ellos han formado moldes de corrupción con los que no pocas personas se han venido familiarizando. El año electoral en el Quindío de acuerdo a como van las cosas no va a contar el 27 de octubre con el candidato gerente que necesita Armenia, ni con la junta directiva de la cual carece hace más de 30 años. No podemos seguir siendo zarandeados por la adversidad. Hay de aquellos, pobres come sopas como los llamó aquí un ex alcalde de cuyo nombre es mejor no acordarse, que se siguen entregando por platos de lentejas. 
 

Twitter: @jorgelieceroroz 

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