Opinión / ABR 03 2020

Del duelo: la negación

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Dadas las circunstancias de la COVID-19 como fuerza que obliga a occidente a sentirse conscientemente vulnerable a la muerte, con mínimos de interiorización del óbito como cercano y cierto, nos obliga el análisis de lo que se procesa dentro de cada uno de los que sienten que la amenaza de muerte es real.

Al respecto, Elisabeth Kübler-Ross —pionera de la tanatología— en su trabajo de acompañamiento a personas al borde de la muerte, identificó cinco fases que constituyen el duelo; fases que trascienden y mantienen su vigencia para todos los procesos de pérdida; ellas son: negación y aislamiento, ira, pacto, depresión, aceptación.

El momento por el cual la humanidad está pasando es indudablemente de duelo. Es un proceso de pérdida. Las pérdidas son muchas y, en muchos casos, absolutas; pero, ¿en cuál de los momentos está la humanidad? Cada uno de ustedes lo podrá identificar; la sensibilidad y la circunstancia que estén viviendo le imprimen la gravedad con la cual puede calificar su experiencia. Sin embargo, la población de todos los países afectados está probablemente en la primera enunciada: negación y aislamiento.

Negación, que ocurre cuando los seres humanos se encuentran ante una situación que rompe tajantemente con la rutina, y que quebranta y altera la lógica con la cual manejan el día a día y la forma en que llevan las relaciones: desde lo íntimo —sexual, pareja, soledad— hasta lo familiar, social, económico, e incluso, lo político. En general, la supervivencia.

¿Por qué la negación? La mente trata de mantenerse en el estado que siempre le ha sido característico y dominante, y por el cual ha llegado hasta donde se encuentra al momento. La amenaza o padecimiento de la infección por la COVID-19 y su rápida expansión obligaron a la cuarentena como medida preventiva, lo que priorizó la supervivencia por encima de lo económico e instrumental. Pero la mente interioriza lentamente la cuarentena como cierta; las personas se sienten obligadas —por eso reniegan—; de ahí que la sensación (autoengaño) de temporalidad de la medida y el anhelo de que las cosas vuelvan a ser como antes funcionan como una forma de negación.

Sin embargo, a medida que pasan los días y las autoridades radicalizan las medidas preventivas, la mente se ve obligada a interiorizar que lo que está viviendo y sintiendo va en serio y para largo; así pues, se tiene que dar el paso a la fase de ira. Ese es otro estado y tiene como tal sus particularidades y consecuencias, al igual que las otras fases, de las cuales hablaré más adelante.

Amigos, esto va en serio.
 

Óscar Iglesias Alvis - [email protected]


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