Editorial / DIC 10 2019

Derechos humanos

Hay unos puntos de encuentro vitales en el alma de la democracia. Movilización de la juventud, defensa de los derechos humanos y propósitos de paz con prosperidad.

Derechos humanos

Este martes se celebra el día de los Derechos Humanos, coincidiendo con la fecha en que la asamblea general de Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 1948. Se recuerda esta fecha que se trata de la ocasión en la que un documento histórico proclamó los derechos inalienables inherentes a todos los seres humanos, sin importar su raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, propiedades, lugar de nacimiento, ni ninguna otra condición. Es el documento más traducido del mundo y está disponible en más de 500 idiomas.

Después de un año marcado por múltiples expresiones hemisféricas de protesta, movilización y propuestas creativas, el plan de la ONU es aprovechar la energía, ánimo ya generado en distintas partes del mundo y destacar el papel de liderazgo de la juventud en los movimientos colectivos como fuente de inspiración para un futuro mejor. Bajo el paraguas del llamamiento genérico ‘defender los derechos humanos’, el objetivo presente es celebrar el potencial de los jóvenes como agentes constructivos del cambio, ampliar sus voces e involucrar a una amplia gama de audiencias globales en la promoción y protección de estos derechos. 

Esta campaña  que es dirigida por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, está diseñada para alentar, reactivar y mostrar cómo los jóvenes de todo el mundo defienden los derechos humanos y muestran su oposición al racismo, el discurso de odio, la intimidación, la discriminación, el cambio climático, la educación, entre muchas otras temáticas. La participación de la juventud es esencial para lograr un desarrollo sostenible para todos y su participación en la vida pública es un principio fundamental de los derechos humanos. Los jóvenes buscan participar en todas las decisiones que tienen un impacto directo e indirecto sobre su bienestar y es determinante escuchar sus opiniones para poder tomar decisiones más efectivas y sostenibles para todos.

El enfoque de la celebración este año apunta a la juventud como principal impulsora de la transformación política, económica y social. Son los jóvenes los que están a la vanguardia de las movilizaciones de base por un cambio positivo y aportan nuevas ideas y soluciones para conseguir un mundo mejor. Esa percepción la tiene la ONU y Colombia con sus movilizaciones sociales no dejan mentir esa referencia. Empoderar a los jóvenes para conocerlos mejor y reclamar sus derechos generará beneficios en términos de participación y pertenencia ciudadana frente a los desafíos de sus gobiernos.

Y justo hace tres años, el entonces presidente de la República, Juan Manuel Santos, recibía el premio Nobel de Paz, según el jurado de Noruega por sus esfuerzos en pro de conseguir la paz en Colombia después de 52 años ininterrumpidos de conflicto. Recordar esta distinción, es válido como elemento vital para que el exmandatario retome su interés en el tema de la paz nacional como uno de los animadores, que entre otras cosas, tuvo buena conexión con los jóvenes, especialmente en la agenda de paz y reconciliación.

Es tiempo de paz, es tiempo de la lucha juvenil con propósitos de ayudar a construir una paz, estable y duradera que sea soporte de los tiempos de prosperidad y justicia que requiere el país.

 

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