Lunes, 17 Jun,2019
Opinión / ABR 27 2019

Detrás de ellos

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Recordaremos al gobernador del Quindío, como aquel enviado de Dios que crucificó las fuentes de agua, el suelo y el conjunto de diversidad natural característico de la cordillera para darle paso al modelo aguacatero impulsado por su amigo íntimo y exsecretario de Agricultura, Carlos Alberto Soto Rave. Los caficultores de esas zonas son testigo de ello. Y los días pasan, y cada vez es insostenible seguir hablando de Paisaje Cultural Cafetero. Los cafeteros del Quindío están en la peor situación. Y quedará también en la memoria de ellos la ausencia de una política de gobierno departamental que los cobijara con fines de protegerlos ante la actual crisis del café. 

El estado de cosas del Quindío nos lleva a concluir el fracaso total de Carlos Eduardo Osorio como gobernador. 

Que haya fracasado, no es lo suficientemente relevante. Pero es necesario reconocer en estos tiempos, que la anterior gobernadora lo hizo mejor. Lo relevante está en que el gobierno actual es corrupto, como lo he demostrado en anteriores columnas. Y tiene una ventaja sobrenatural, y consiste en que el tipo tiene más confianza con Dios, y eso le permite una protección divina. Quizás la otra también ha dedicado sus días a ganarse dicha confianza. Como que todo corrupto termina con camándula en mano para intentar salvar al menos su alma. 

Y no es relevante que haya fracaso, porque se convierte en algo positivo y un ejemplo para no volver a caer en lo mismo. Y sobre todo se debe de tener mucho cuidado quién hay detrás de los candidatos a ocupar cargos populares en el Quindío. Por ejemplo, Álvaro Arias Velásquez, candidato a la gobernación, detrás de él está el gobernador actual. 

Otro candidato, William Ruiz de Quimbaya, cuyo guiño favorable se lo ha dado el alcalde de dicha localidad, reencarna la podredumbre de la política local respaldada por la corrupción de Ánuar Oyola. Los ciudadanos debemos de tener cuidado con otro candidato a la gobernación que intenta salir por las toldas liberales respaldado por Castellanos. Votar por Roberto Jairo Jaramillo, es darle más poder a Luz Piedad Valencia. También se gobierna desde la cárcel. 

Finalmente, recordaremos al gobernador no por su incapacidad para gobernar, sino simplemente porque traicionó la palabra y le dio la espalda al municipio de Salento en su intento legítimo y autónomo de decidir sobre su territorio, es decir, sobre sus vidas que se encuentran amenazadas por el modelo extractivista. A pesar de que el valiente concejo del municipio de Salento, mediante acuerdo, le cierra las puertas a la explotación minera, el gobernador, el más cercano a la Capilla Sixtina, demandó el mismo acuerdo para que el Tribunal Administrativo del Quindío decida sobre su legalidad y constitucionalidad. Así es muy fácil, como Poncio Pilatos, lavarse las manos. 


@Cronicaquimbaya


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