Domingo, 13 Oct,2019
Opinión / SEP 15 2019

EE. UU. en la mira

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Son muchos los cuestionamientos y señalamientos que aún hoy se hacen después de 18 años de aquél septiembre trágico y de ingrata recordación para los Estados Unidos de América y para el mundo. A las 9:00 a. m. todos quedaron atónitos y perplejos, era testigo de la barbarie que se perpetraba y consumaba utilizando como misiles 4 aviones tipo Boeing 767 en 4 acciones terroristas suicidas.  Esa fatídica mañana, y través de los medios masivos de comunicación, todos los ciudadanos del mundo veíamos impactados, y sin siquiera imaginar lo que estaba ocurriendo, cómo se desplomaban las imponentes torres gemelas, cómo emanaba humo del pentágono en Virginia, y cómo un grupo de valerosos pasajeros desviaban un cuarto  avión forcejeando con los terroristas y haciéndolo estrellar en campo abierto en Pensilvanya. Los EE. UU. estaban siendo víctimas de atentados terroristas suicidas que dejaron casi 3.000 personas muertas.  

Las torres gemelas y el pentágono se convertían en el principal blanco de los ataques terroristas, lo que dejaba ver la vulnerabilidad de una de las mayores potencias económicas y militares del mundo.  Son muchas las preguntas que se hacen, aún hoy, 18 años después de los atentados, entre ellas: ¿Por qué no se pudo prevenir este ataque, teniendo claro que EE. UU. cuenta con la mayor entidad de inteligencia del mundo, la CIA?;  o ¿Por qué los terroristas pudieron pasar los controles de seguridad de los aeropuertos portando armas cortopunzantes?, y ¿Por qué han desaparecido valerosos periodistas e investigadores que se atrevieron a indagar sobre los hechos?

Lo cierto es que para convertirse en potencia mundial, los gobiernos en EE. UU. han puesto a sus ciudadanos en alto grado de vulnerabilidad debido a sus acciones bélicas alrededor del mundo; lo qué muchos no han dudado en llamar intervencionismo con intenciones económicas en diferentes regiones del mundo. Estas acciones le han hecho ganar muchos enemigos a los norteamericanos.

El precio que ha pagado EE. UU. por inmiscuirse como estado regulador de la política mundial, ha sido el de la creación en diferentes países, especialmente en el oriente medio, de grupos terroristas cuyo único objetivo es hacer daño a la potencia del norte y darle una lección de humildad al país de la libertad.

Como consecuencia de los atentados y de la amenaza constante que pesa sobre los EE. UU., se generó una prevención norteamericana permanente que raya en la paranoia y que dibujó un país a la defensiva; que para muchos, muestra la vulnerabilidad de una nación en exceso materialista y muchas veces egoísta. 

Reprochable que EE. UU. o cualquier potencia mundial, se entrometa en las decisiones soberanas de los demás países, mal llamados tercer mundistas. Debemos evitar a toda costa las acciones bélicas y las confrontaciones, más si son entre hermanos, ya que estas traen más acciones bélicas y más confrontaciones; máxime cuando las consecuencias las paga el grueso de la población y los guerreros siempre salen, por lo general obligados, de los sectores más vulnerables de la sociedad. Si los hijos y los nietos de los mandatarios tuvieran que ir a las guerras, en el mundo  no existirían las guerras. 

 


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