Miércoles, 26 Jun,2019
Editorial / ABR 30 2019

El fruto de la discordia

El aguacate hass se ha convertido en eje de debate del departamento, pero parece que nadie tiene la verdad absoluta frente a este cultivo.

El fruto de la discordia

Sin duda el aguacate hass se ha convertido en el fruto de la discordia del Quindío. El debate inició a la par con su siembra en la cordillera y en el valle de Cocora, Salento, donde ambientalistas y productores han presentado argumentos sobre los pro y los contra.

Según información entregada por la Asociación de Productores de Aguacate, Asoproa Quindío, el departamento cuenta con más de 2.000 hectáreas sembradas de hass, exportando el 70% de lo que produce. A finales de 2018 ya se habían enviado USD$1,2 millones del fruto, siendo el mayor exportador hacia Estados Unidos y el primer lugar del país en hacer la transacción tras lograrse el acuerdo comercial entre ambas naciones. 

Asimismo, el cultivo se convirtió en pieza importante para la dinamización de la economía local con la generación de empleo y la llegada de grandes inversionistas como es el caso de Camposol, empresa peruana que se instaló en Salento y que pretende generar hasta 400 puestos de trabajo, lo que es relevante para un territorio que ocupa el primer lugar del ranking nacional de desocupación laboral. 

Pero no todo parece estar tan bien. Grupos y fundaciones ambientalistas han denunciado que el hass atenta contra la riqueza natural del Quindío, pues la aplicación de agroquímicos afectaría las fuentes hídricas, el uso del suelo se estaría limitando al no crecer nada más que aguacate en las hectáreas sembradas, además, la palma de cera estaría en peligro. 

LA CRÓNICA, a través de distintas publicaciones, ha presentado las versiones de un lado y del otro. El más reciente informe puso sobre la mesa los diferentes puntos álgidos que rodean este debate y cultivador y biólogo ambientalista, con argumentos técnicos, expusieron las razones por las cuales se debe o no explotar este renglón productivo.

Desde los gremios han advertido que el hass es inocuo, pues al tratarse de un producto de exportación debe cumplir con medidas sanitarias del más alto nivel, por lo que son amigables con el medio ambiente y los agroquímicos e insecticidas deben ser muy regulados; mientras que la otra parte afirma que los análisis fisicoquímicos del agua que llega a la bocatoma revelan contaminación con organoclorados. 

¿Pero quién tiene la verdad absoluta? Ni siquiera las reglas de juego por parte de la autoridad ambiental son claras. Desde la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, se han adelantado seis procesos sancionatorios debido a afectaciones ambientales por el cultivo de aguacate hass, pero lo cierto es que ni el gobierno nacional tiene normas definidas que establezcan cuál es la manera correcta para producir este fruto. 

La CRQ señala que el objetivo es brindar seguridad jurídica, sobre todo en el valle de Cocora, que es donde más se ha concentrado el cultivo, por lo que buscarán conservar el patrimonio en esta área. Ante el panorama convocaron a los ministerios de Ambiente y Agricultura con el propósito de que generen lineamientos definidos a partir de determinantes ambientales.

Esperamos que el gobierno nacional establezca pronto las directrices y ponga un alto a este debate que parece no tener fin.

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