Lunes, 20 Ene,2020
Opinión / DIC 03 2019

El paro continúa

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Las multitudinarias movilizaciones pacíficas, que se vienen presentando desde el 21 de noviembre, son la demostración de rechazo e indignación a la injusta política económica y social y a las regresivas reformas tributarias, laboral y pensional, que buscan ampliar la brecha entre ricos y pobres y aumentar la desigualdad. Pero también contra el asesinato de indígenas, líderes sociales y desmovilizados, contra el pésimo servicio de salud y la mala calidad de la educación, contra el desempleo, la corrupción y la impunidad, por unas mejores condiciones de vida y por la defensa de la naturaleza.

Pero como el gobierno es autista y no tiene sensibilidad social, gobierna de espaldas al pueblo, para defender los privilegios de los dueños del poder —banqueros, empresarios y clase política—, pretende descalificar el descontento popular con el sofisma que está influenciado por el Foro de Sao Paulo, y lo enfrenta con la represión del Esmad, que asesinó a un estudiante y ha causado cientos de heridos. La lucha en las calles es de los estratos más bajos. Policías entrenados para reprimir con odio, frente a estudiantes, obreros e indígenas. La oligarquía no corre ningún riesgo. 

El perverso modelo capitalista neoliberal nos ha llevado a convertirnos en el segundo país más desigual de todo el continente. La codicia de los dueños del capital es desaforada, ahora quieren flexibilidad laboral y más exenciones y deducciones de impuestos, pero no crean más empleo y sacan sus billonarias utilidades al exterior, para incrementar la concentración de la riqueza. Y el gobierno complaciente, compensa esos regalos a los ricos, gravando más a los pobres, con incrementos en el IVA y las tarifas de servicios públicos. 

El gobierno viene dilatando el diálogo y soslayando a los coordinadores del paro nacional y a sus justas peticiones. Por eso las protestas se intensificarán mañana 4 de diciembre, siguiendo el ejemplo chileno. La mayoría de excluidos del inequitativo sistema deben salir a apoyar las marchas de manera decidida, no se justifica más indolencia e indiferencia. 

La salida a esta crisis pasa por el diálogo y la concertación de las reformas que el país requiere para saldar la enorme deuda social acumulada de varias décadas, que permitan unas mejores condiciones de vida para todos los colombianos. Para ello es indispensable un acuerdo sobre lo fundamental para recalar en una socialdemocracia o un Estado de Bienestar, como en Noruega, Dinamarca, Finlandia o Suecia. 

Donde haya equidad e inclusión social. Reducción de las enormes diferencias salariales y pensionales. El cumplimiento estricto de la constitución y las leyes para garantizar los derechos fundamentales de los colombianos. Lucha frontal contra la corrupción, la impunidad, la evasión fiscal y el contrabando, que liberarán los recursos para la inversión social requerida. Donde el crecimiento económico lleve bienestar a toda la población y no solo a unos pocos, para garantizar la movilidad social.


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