Jueves, 19 Sep,2019
Opinión / MAY 19 2019

El temor es útil

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El miedo es definido muchas veces como una emoción negativa, algo que hay que evitar y que está relacionado con la infelicidad. Esto es especialmente cierto cuando los temores son paralizantes, no dejan avanzar y se vuelven un obstáculo para desarrollar potencialidades o cuando se convierten en la única motivación para actuar de manera adecuada.

 

Pero resulta que, tanto en los niños como en los adultos, el miedo funciona como un mecanismo de adaptación y de defensa que permite prevenir situaciones amenazantes. Es una reacción normal causada por nuestro cerebro cuando estamos ante objetos o circunstancias que implican algún tipo de peligro y en ese sentido nos ayuda a protegernos de algo que puede hacer daño. 

Así como se les explica a los niños que si no sintiéramos miedo pondríamos las manos en el fuego, saltaríamos por un precipicio sin ningún problema y cruzaríamos las calles sin preocuparnos por los automóviles, también, podríamos mostrarles estos beneficios cuando están expuestos a presión de grupo, a contenidos de internet y videos con información no apta y no regulada. O cuando atienden sin mucha conciencia a los mandatos modernos de inmediatez, de no aplazar ningún deseo, de querer vivirlo todo y reaccionar a lo que manden sus impulsos. En el momento en que se tiene temor todos los sentidos se activan y se está bastante alerta, dándonos la posibilidad de responder con mayor rapidez y eficacia ante muchas situaciones. Esta dinámica va volviendo a las personas y especialmente si son niños o jóvenes, unos estrategas para analizar rápidamente la situación y determinar qué hacer y qué no y en qué tiempo hacerlo.

Aunque esto significa salir de la zona de confort, un poco de temor no hace daño. Acabar con nuestros miedos para que nada nos cree aprensión es desperdiciar un mecanismo natural que nos puede evitar muchos sinsabores. No estaremos aprovechando una ayuda efectiva para identificar los cursos de acción, las consecuencias de los actos y evitar sucesos ante los que nos suponemos vulnerables. Esto que tiene que ver con precaución, cautela o con prudencia, constituye una buena estrategia psicológica que ayuda a regular el tipo de decisiones que tomamos en términos de lo que es bueno o positivo para nuestra vida. 

 Como dicen no es un mecanismo perfecto, pero el temor sigue siendo un sentimiento útil para que no nos pase como el personaje del cuento de Juan sin miedo, “el muchacho que no conocía el terror y solo es feliz y sabio cuando consigue encontrarlo”. 

 


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