Opinión / MAY 24 2020

El valor del contacto

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La circunstancia de aislamiento social que ha tenido que asumir la humanidad frente al riesgo de infección por el SARS-CoV-2 ha traído, entre otras consecuencias, una de carácter subjetivo, pero de inmenso valor mental para el equilibrio emocional y sicológico de las personas: la limitación del contacto físicao.

La atención se ha focalizado agudamente en las implicaciones somáticas de la infección, lo que ha obligado a poner en marcha toda una batería de restricciones y cuidados con los cuales preservar la salud física; y esa urgencia aupada por el riesgo de muerte que trae consigo la infección viral ha hecho que se soslayen e ignoren de manera grave los efectos y consecuencias que traen para la salud mental muchas de las medidas de prevención implementadas.

Una mano firme y solidaria en el hombro o en el dorso de la mano de un ser querido o de alguien cercano emocionalmente es un generador de serotonina, la sustancia cerebral que induce a la sensación de seguridad y de confianza en sí mismo, en este caso, de quien recibe el estímulo sensorial. Es como si la mano amiga y el contacto con la piel transmitiera químicamente que toda adversidad puede ser superada. Y ese es precisamente el mensaje que hoy requiere la humanidad para superar la adversidad en que está inmersa. 

Igual un abrazo, un roce en la mejilla, una mano firme en la nuca o un achuche rápido son la mejor respuesta a la desesperanza, la incertidumbre, la sensación de soledad y la angustia que vive la generalidad de humanos. Por eso, quizás, la resistencia de las personas de los sectores socioeconómicamente menos favorecidos para acatar las recomendaciones de las autoridades en cuanto a la distancia social. De hecho, esas circunstancias de carencia absoluta —que se están agudizando— en esos sectores hace insalvables cubrir sus necesidades básicas. Así que lo único con lo que cuentan para aliviar su incertidumbre cierta es el contacto físico.

¿Qué hacer, entonces, ante la necesidad de encontrar un paliativo emocional para mitigar la tensión sicológica que genera la cuarentena —que continúa hasta al 31 de mayo— y las consecuencias en todo el sistema de subsistencia, económico, sanitario y social? ¿Tendremos la capacidad disciplinar para darnos el toque afectivo sin ponernos en riesgo físico y resolver el riesgo para nuestra salud mental? He ahí el reto y la necesidad de ser creativos para enaltecer el valor del contacto. 

Llevarlo a la práctica, hacerlo cuidadosamente sin poner en riesgo la integridad física: el desafío. Es la opción ante el riesgo de la otra pandemia: el deterioro de la salud mental.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net