Opinión / JUL 10 2020

Elementos para la reactivación

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Reza un viejo dicho español: ‘Lo que no hace escuela, deja secuela’, referido claramente a la costumbre, tan arraigada en nuestra sociedad y tan evidente en nuestro Quindío, de no asumir las experiencias como referentes, aprendizajes y punto de apoyo para orientarse a nuevos destinos.

Traemos a colación esta anécdota, ahora que se buscan planteamientos que aporten a lograr la reactivación social, académica, cultural y económica, tan afectada por las circunstancias actuales. Recordemos que unos son los tiempos que tarda una sociedad en construirse como institucionalidad y como economía y, otros, por lo general cortos, los que se requieren para destruir y desarticular. Baste recordar que lo construido en casi un siglo de caficultura de prosperidad, se desarticuló en pocos años y ya llevamos casi tres décadas buscando reorientarnos con mejores y peores resultados; igualmente, las secuelas del terremoto, a más de dos décadas de sucedido, están aún vigentes y en muchos aspectos solo parcialmente atendidas.

En igual sentido, lo que resulte en definitiva como afectación de esta pandemia, cuyo final es aún incierto en tiempos y alcances, será un asunto de paciencia, enfoque, planeación y mucho esfuerzo conjunto. Por lo pronto, el paulatino retorno a la actividad de algunos sectores será un paliativo, el cual, unido a los enormes esfuerzos en subsidiariedad y atención que deberán seguir haciendo los gobiernos en todos los niveles y quizá por mucho tiempo más, serán la norma en el corto plazo.

Para el mediano y largo plazo sí se debe pensar en términos de aprendizajes y experiencias acumuladas. La promoción de la economía colaborativa, la misma que está dando pruebas de su importancia y efectos en esta etapa de confinamiento, unida a la promoción del comercio electrónico y el uso de plataformas que dinamicen el mercado sin tener que estar en permanente contacto, será una situación que quizá trascienda en el tiempo y debe fortalecerse a partir de formación pertinente, apoyo institucional y regulación efectiva desde lo público.

De otra parte, la generación de protocolos para algunos sectores será también algo que se deba buscar en lo inmediato. Ya no serán los tiempos de las altas demandas, pero sí de una actividad sostenible y con garantías para todos los involucrados.

En suma, atender las dinámicas de la reactivación para buscar oportunidades, será un compromiso gremial y académico que se deberá coordinar y promover, particularmente para actividades agropecuarias y de manufactura a nuestro alcance, pero mediante una acción coordinada, ya que las oportunidades no se darán inercialmente, sino al impulso generador de un emprendimiento apoyado desde lo público y la academia, reto que la Universidad del Quindío está presta a asumir.

 


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