Miércoles, 01 Abr,2020
Opinión / SEP 03 2019

Escalada de terror

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La declaración de guerra de Márquez y su camarilla estaba cantada y corresponde a la lógica perversa del terror y el narcotráfico en su escalada sangrienta; en este sentido, los secuaces se pegaron un tiro en un pie, al negar con la alocución su gestión como cabeza principal de las negociaciones de La Habana, una respuesta tramposa que los confronta con las fuerzas coercitivas del Estado.

 

Desde luego, esa decisión de Márquez está vinculada con la hirsuta posición de una extrema izquierda delirante y con muchas actividades delincuenciales que constituyen una carga de profundidad contra el proceso de paz; ello no será posible y la reacción nacional e internacional ha cerrado filas en defensa férrea del proceso, la implementación y afirmación del acuerdo de paz; desde el partido de las Farc, las distintas fuerzas políticas, económicas y sociales, el presidente Duque y el expresidente Santos, emergen claras posiciones de rechazo a la delirante actitud guerrerista.

El anuncio del gobierno de crear una fuerza élite del más alto nivel de inteligencia y combate, con sugestivas recompensas, fue una decisión oportuna y necesaria que no será suficiente porque urge un frente común nacional en defensa de la paz y de los acuerdos firmados con las Farc-EP, por la concordia, la convivencia entre todos los colombianos, contra el crimen, la guerra y la delincuencia.

Es menester impulsar una amplia campaña de divulgación en el exterior que busque mantener la bien lograda buena imagen de estos años después de la firma de la paz, que mejoró notoriamente el turismo, las inversiones y la confianza en los negocios; una ofensiva diplomática de largo alcance que situé en su justo lugar a los secuaces de la disidencia y a los adláteres del llamado ELN, financiados y aupados por el dictador Maduro y el presidente de Cuba Miguel Díaz Canel, delfín puro y duro de Fidel Castro.

En todo caso debe imperar el buen juicio, la cordura y la unidad para preservar uno de los logros más significativos de Colombia en el siglo XX: El valioso acuerdo de paz, llave de progreso, reactivación económica y adelanto social incalculable. El país no puede dejarse llevar por las voces de sirena de tierra arrasada. Un pueblo desarmado que luchará siempre por la paz y el humanismo.

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Civilidad en la campaña

Lo menos que esperamos en el actual debate electoral es mucho respeto con los candidatos y también entre ellos: que el certamen democrático transcurra sin ofensas y propaganda negra. Esperamos un debate de ideas.


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