Opinión / ABR 18 2020

Eso es justicia distributiva

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Avanzaba la crisis en todo el territorio colombiano y alcaldes y gobernadores, incluyendo la Casa de Nariño, al principio, no sabían qué hacer frente al mal, que sin contemplaciones —y sin distinción de clases—  nos está llevando a la tumba.  

Médicos, enfermeras —comunidad médica en general—  como actores claves para contener el avance de la pandemia, durante gobiernos atrás, incluyendo el actual, son los que han sido maltratados injustamente. Nos privatizaron la salud obedeciendo las directrices neoliberales. Quizás en honor a la vieja Escuela de Chicago o a la Escuela Austriaca de Economía, ambas forjadoras de economistas promotores del libre mercado, que también necesitan de la asistencia médica para salvar sus vidas. 

El virus ha golpeado fuertemente el Estado colombiano, lo ha ido doblegando y atrofiando lentamente. La capacidad de respuesta del Estado ha sido sorprendente. Como primera medida para no doblegarse, declaró la cuarentena. Y el Gobierno central también se confinó con sus funcionarios, y comenzó a lanzar desde Bogotá decretos y resoluciones para mitigar el contagio. 

Sentimos la fuerza de coacción por parte del Estado, materializada en el momento que ordenaron el encierro. 

Y mientras empresas y negocios pequeños se declaran en quiebra, sin que haya efectivas medidas para que no sigan cayendo al precipicio, el Gobierno celebra como exitosa la gestión de reconectar al servicio de agua potable a cientos de familias. “Gobierno Duque superó la meta y ya lleva más de 236 mil reconexiones gratuitas al servicio de acueducto”, dijo su oficina de prensa. 

El virus puso en evidencia la inequidad que prevalece en el país. ¿Cuánto tiempo habían durado apuntadas familias sin poder gozar del derecho al agua potable? ¿Y después de que se levante el confinamiento, los van a desconectar del servicio? 

De un momento a otro los discursos agresivos pasaron a un segundo plano: ya no se escuchan deliberaciones cargadas de errores con arreglo a que si Colombia era gobernada por la izquierda, tendríamos el mismo destino venezolano. Todo ha cambiado. Después del terremoto del Eje Cafetero nos clasificaron como ‘damnificados’. Después del aislamiento seremos sobrevivientes. 

Y nos fuimos dando cuenta cómo es el funcionamiento del Estado precoz, que dispara para todos los lados intentando contener la infección que muchos aseguran como castigo de Dios. Luego, agradecen al todo poderoso que haya llegado un mensaje a su celular notificándole que ha sido beneficiado de la devolución del IVA, programa llamado generosamente Ingreso Solidario. Cuando en el fondo es la plata que le habían sacado al mismo ciudadano. Y no se trata de un regalo, y no es ‘Ingreso Solidario’, eso es justicia distributiva.

 


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