Jueves, 14 Nov,2019
Opinión / AGO 13 2019

In memoriam

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Con hondo pesar  recibo la desaparición del notable médico, político, parlamentario y exgobernador Rogelio González Ceballos quién falleció a la edad de 95 años, después de una larga vida de servicio al país y a la región; nacido el 9 de marzo de 1942 en Mistrató Risaralda, muy joven ingresó al colegio de San Bartolomé en Bogotá y a la facultad de Medicina de la augusta Universidad Nacional de Colombia; con el fin de hacer su año rural fue destinado al hospital de Salento, al finalizar su tarea le fue otorgada una beca de estudios para viajar a Francia, pero el nombramiento de médico oficial en Circasia lo hizo permanecer en el Quindío para siempre.

En la ciudad libre conoció a la brillante líder liberal Valentina López Sánchez, una de las mujeres que participó con vehemencia en el plebiscito y en la lucha por el voto femenino, su esposa  y su compañera de toda la vida, hasta su muerte. De  este maravilloso hogar  hacen parte tres valiosos hijos: Jorge Andrés, casado y dos hijos; Mario médico Neuro cirujano, casado, dos hijos y Joaquín, abogado, casado con dos hijos, uno de los lectores más constantes y laboriosos que he conocido.

El joven médico al lado de la dirigente colombiana Valentina, su esposa, comenzó a florecer en la actividad política, primero como concejal en 1958, diputado de Caldas en 1961; su primera presencia en la Cámara de Representantes la hizo en las listas oficiales del Partido Liberal, dirigido por el Doctor Ancízar López López, con la suplencia de Humberto Cuartas Giraldo. Con el oficialismo perteneció hasta la creación del departamento, haciendo rancho aparte, inicialmente en la llamada Restauración Democrática con Lucelly García de Montoya y Alberto Marín Cardona, el famoso Grillo y después en la Izquierda Liberal con Samuel Grisales, Mario Gómez Ramírez, Alberto Marín, su amigo de toda la vida y Jaime Lopera. Desde luego fue cercano al dirigente y líder Horacio Ramírez Castrillón. Fue dos veces a la Cámara y después Senador de la República.

Ocupó la gobernación del Quindío del 26 de agosto de 1970 al 6 de octubre de 1972, llamado por el presidente Misael Pastrana Borrero, fue considerado el gobernador de la acción comunal, por su constante y decidido apoyo a las comunidades y en particular la construcción de vías barriales y veredales.

Como médico atendió al pueblo; como padre un ser especial, como político un sagaz trabajador, intuitivo y talentoso; dedicó buena parte de su existencia a la actividad política, pero nunca se alejó de su condición de padre de familia y de esposo amoroso. Paz en su tumba.


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